42° Festival de la Cumbia en El Banco, Magdalena, debate tradición e innovación con cumbia electrónica

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La edición 42 del Festival Nacional de la Cumbia José Barros Palomino, que se celebrará en El Banco, Magdalena, se prepara para abrir sus puertas a nuevas sonoridades sin perder de vista la tradición. Por primera vez, el evento incluirá espacios dedicados a la cumbia electrónica y al diálogo con otras corrientes latinoamericanas, en medio de un debate que sacude al género: cómo innovar sin traicionar su esencia. La directora del festival, Veruschka Barros, hija del legendario compositor José Barros, defiende esta apertura como una señal de vitalidad cultural.

Las fechas ya están definidas: el Imperialato Nacional de la Cumbia se desarrollará del 7 al 9 de agosto, mientras que el Festival Nacional de la Cumbia propiamente dicho ocupará las jornadas del 13 al 16 de agosto. El Imperialato se consolida como un certamen independiente que da protagonismo a gestores culturales, portadores de tradición, artesanos y el componente académico. La programación del festival, en tanto, se enfocará tanto en la preservación patrimonial como en generar un diálogo con nuevas expresiones musicales, a través de plataformas como Electro Cumbia, dedicada a la fusión con electrónica, y Cumbia Latin Sound, que busca conectar las diversas corrientes del género en el continente.

Un patrimonio vivo en evolución

Para Veruschka Barros, la transformación que vive la cumbia colombiana, impulsada por una nueva generación que incorpora sintetizadores y beats, no debe ser vista con recelo. «Lejos de verlo como una amenaza, considero que esta transformación es el reflejo de que la cumbia es un patrimonio vivo», afirma la directora. «Toda manifestación cultural que permanece en el tiempo está sujeta a la evolución, y hoy la cumbia se ha consolidado como un símbolo global de identidad y resiliencia». Sin embargo, Barros también traza una línea clara sobre lo que no puede perderse: «Para que una propuesta musical siga siendo cumbia, independientemente de la tecnología, la electrónica o el género urbano que se le sume, debe preservar su célula rítmica fundamental y ese espíritu narrativo, nostálgico y festivo que la caracteriza».

Esta posición es compartida por artistas emergentes que ya están explorando estos caminos. Esparragoza, cantante, productor e investigador musical, pone el énfasis en la percusión como el elemento distintivo e irrenunciable. «Yo creo que el secreto está en la percusión», sostiene. «En la cumbia mexicana, en la cumbia peruana y en la cumbia argentina no ha cambiado mucho la estructura. Se toca con congas allá, pero acá son los tambores los que tienen la fuerza todavía». Para Esparragoza, las nuevas generaciones están nutriéndose de esas sonoridades de los territorios, y aunque las voces hayan migrado hacia lo pop o lo alternativo, «lo que identifica que seguimos haciendo cumbia colombiana es nuestra manera de tocar la percusión».

«Las nuevas sonoridades se están nutriendo de eso. Están explorando con los nuevos sonidos, pero también estamos teniendo en cuenta desde nuestros proyectos las sonoridades de los territorios y eso lo aporta obviamente la percusión. Ya las voces han migrado un poco hacia lo pop, hacia lo alternativo, incluso teniendo aspectos del vallenato. Pero lo que identifica que seguimos haciendo cumbia colombiana es nuestra manera de tocar la percusión»

Esparragoza, artista emergente

El artista emergente también menciona a figuras como Carlos Vives y Adriana Lucía como referentes previos de esta transformación en Colombia. La riqueza del Caribe colombiano, donde cada región conserva una forma particular de interpretar la cumbia, ofrece un vasto campo de exploración sonora para quienes buscan renovar el género sin perder su identidad. En su edición 42, el festival fundado por José Barros se convierte así en el escenario donde tradición e innovación buscarán un equilibrio que mantenga viva la esencia de la cumbia mientras esta sigue su viaje hacia el futuro.

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