El presidente electo Abelardo de la Espriella utilizó su última alocución para salir al paso de las críticas y especulaciones que han surgido en torno a la financiación de la nueva sede presidencial en Barranquilla, afirmando de manera categórica que el proyecto no está cargando ni un solo peso al erario público. Desde la capital del Atlántico, el mandatario electo explicó que los recursos para las adecuaciones del inmueble provienen exclusivamente de aportes privados, donaciones de empresarios y, en un gesto que promete ser inédito, de su propio bolsillo. La sede, una de sus principales promesas de campaña como símbolo de descentralización del poder, ha sido blanco de rumores que el propio De la Espriella calificó como una campaña de desinformación.
El inmueble en cuestión no es una construcción nueva, sino que ya existía dentro de las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército Nacional, específicamente en el Batallón Paraíso, y cuenta incluso con un búnker subterráneo para garantizar la seguridad del jefe de Estado. Las adecuaciones que se están realizando, según el presidente electo, buscan acondicionar el espacio para su funcionamiento como sala especial de crisis y operaciones, un punto estratégico para coordinar acciones contra el narcoterrorismo y el crimen organizado junto con las Fuerzas Militares y la Policía. Frente a las versiones que comparan el proyecto con la Casa Blanca estadounidense, De la Espriella fue contundente al aclarar que no se está levantando un nuevo palacio, sino una nueva forma de gobernar.
Facturas y transparencia como bandera
En un esfuerzo por despejar cualquier duda sobre el origen de los fondos, De la Espriella anunció que hará públicas las facturas y los giros que está realizando como una donación al Estado. El costo estimado del mobiliario asciende a aproximadamente 700 millones de pesos, una cifra que el presidente electo aseguró que pagará con su propio dinero. “No se está construyendo un nuevo palacio. No se está levantando una Casa Blanca en el Caribe, como algunos han querido hacer creer”, declaró De la Espriella, quien insistió en que las adecuaciones no se financian con recursos públicos, ni con la plata de los colombianos. “Eso no le está costando un solo peso al pueblo colombiano”, afirmó, dejando claro que el proyecto no representa una carga para el erario.
“No estoy construyendo un nuevo palacio. Estoy edificando una nueva forma de gobernar a Colombia, más cercana a la gente, más cercana a las regiones”
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
La decisión de establecer una sede permanente de trabajo del Gobierno en Barranquilla responde a la estrategia de descentralización del Estado que De la Espriella ha promovido desde su campaña. El presidente electo busca con este paso acercar el poder ejecutivo a las regiones, rompiendo con la tradicional concentración en Bogotá. Aunque prometió transparencia total con la publicación de las facturas del mobiliario, estas aún no han sido divulgadas públicamente. Mientras tanto, la controversia sobre la sede presidencial en el Caribe parece haber quedado zanjada, al menos en las palabras del mandatario electo, quien insiste en que su único objetivo es demostrar con hechos que una nueva forma de gobernar es posible.












