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Con Pineda, el Once acusa…

Por ESTEBAN JARAMILLO O.

Un enérgico rechazo manifestó Jaime Pineda, el mayor accionista del Once Caldas, por el arbitraje de Carlos Betancurt en el 2-2 con Santa Fe, partido de una reconocida y admirada exhibición futbolística, de su club.

La omisión de una evidente penalti, del portero Mosquera contra el mediocampista Daniel Roa y un criterio desigual para juzgar otras jugadas que incidieron en el desarrollo del encuentro, desataron la indignación del empresario- dirigente.

Pineda evocó episodios recientes que han castigado injustamente a su club.

Recordó la nefasta tarde en Ibagué, hace dos años, con Jhon Hinestroza como protagonista, separado del panel arbitral, cuando, con su abuso con el pito, impidió al Once Caldas jugar la final ante Nacional.

También mencionó actuaciones anteriores del propio Betancurt, de Luis Palacio, quien en el torneo pasado validó como penalti una descarada simulación del paraguayo Paiva del Junior, a la postre campeón.

Ayudas arbitrales que producen desconcierto. Repetidas y sospechosas que desacreditan el torneo.

Su indignación llevó a Pineda a elevar directamente una queja ante la Federación colombiana de futbol la misma noche del partido, el domingo anterior, con comunicación verbal con Ramón Jesurúm, Carlos Mario Zuluaga y Álvaro González.

Su conclusión es categórica: el Once Caldas no solo confronta con los rivales en los estadios, sino con los árbitros.

En la memoria de los aficionados permanecen, además, los episodios con otros reconocidos jueces como Wilmer Roldán, por sus excesos de autoridad y sus provocaciones a los futbolistas, consecuencia directa de su excesivo protagonismo.

Lamentablemente las quejas ante la autoridad arbitral tienen poco eco. Se suceden semana a semana como simples formalidades.

P.D. Conversé con Jaime Pineda al término del partido en Bogotá. Las apreciaciones anteriores, son parte del contenido de la charla.

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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