El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cerró su mandato el pasado 2 de agosto de 2026 con un récord de 85 viajes internacionales, el mayor número registrado por un mandatario colombiano en la historia del país. Su última salida fue a La Habana, Cuba, entre el 31 de julio y el 1 de agosto, en el marco de una agenda diplomática que incluyó una reunión con el presidente Miguel Díaz-Canel, una visita al monumento a José Martí y un encuentro con connacionales radicados en la isla. Durante los 1.461 días de su gobierno, Petro acumuló 259 jornadas fuera del territorio nacional, equivalentes al 18% de su periodo presidencial, superando ampliamente los 60 viajes que realizó su antecesor, Iván Duque, entre 2018 y 2022.
El despliegue internacional de Petro generó un intenso debate político e incluso intentos legislativos para limitar las salidas presidenciales, ninguno de los cuales fue aprobado. El año más activo fue 2023, cuando realizó 25 viajes que sumaron 89 días en el exterior. En contraste, durante 2026, el último año de su mandato, emprendió seis desplazamientos que representaron 24 días fuera de Colombia. Su agenda abarcó 16 naciones de América Latina, nueve de Europa, tres de Medio Oriente, dos de Asia (China y Japón) y una de África (Egipto). Estados Unidos fue el destino más frecuente, con diez visitas, seguido por Venezuela y Brasil, con seis cada uno, y Francia, con cinco. También viajó en cuatro ocasiones a México y Ecuador.
Una política exterior centrada en la diplomacia y la paz total
La estrategia de Petro se fundamentó en la diplomacia como herramienta para abordar el cambio climático, avanzar en su política de paz total y fortalecer las relaciones multilaterales. Durante su gobierno, gestionó el ingreso de Colombia a la Ruta de la Seda china, buscó un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU —que obtuvo y presidió de manera rotatoria en junio de 2026— y promovió la ruptura de relaciones con Israel tras los bombardeos en Gaza. No obstante, su agenda exterior también enfrentó tensiones, como un impasse con el entonces presidente estadounidense Donald Trump, una guerra arancelaria con Ecuador, señalamientos al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y referencias al político chileno José Antonio Kast.
«He solicitado como presidente de Colombia al gobierno de Estados Unidos que se respete la diversidad de los pueblos. El mundo necesita de un diálogo de civilizaciones que, con trato respetuoso, busque la solución consensuada a los principales problemas de la humanidad», afirmó Petro durante una intervención pública en Cuba.
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Antes de su última escala en La Habana, el mandatario colombiano asistió al Consejo de Seguridad de la ONU en Estados Unidos, se reunió con el papa León XIV en el Vaticano y participó en el Bicentenario del Congreso Anfictiónico y la Asamblea de la OEA en Panamá. Estos encuentros cerraron un ciclo de cuatro años en los que Petro buscó reposicionar a Colombia en el escenario global, con un énfasis en la integración latinoamericana, la paz y el medio ambiente, dejando como legado un récord de viajes que marca un antes y un después en la diplomacia presidencial colombiana.












