La presentadora de ‘Yo me llamo’, Melina Ramírez, reveló en el espacio ‘La sala de Laura Acuña’ que estuvo a punto de morir en dos ocasiones tras quedarse dormida manejando por el agotamiento acumulado durante sus años de trabajo en deportes, lo que finalmente la llevó a renunciar a su empleo. La caleña, que actualmente conduce el exitoso programa de imitación de Caracol Televisión junto a Laura Acuña, contó que en ambas oportunidades sintió que “el timón me lo voltearon” y se despertó justo a tiempo para evitar caer a un caño en una ocasión y a un precipicio en la otra. “Dios me levantó, o sea, un angelito”, afirmó la presentadora, quien aseguró que tras esos episodios dijo “Ya” y tomó la decisión de renunciar.
El ritmo de trabajo que llevó Melina durante más de seis años en la sección de deportes fue extenuante, con jornadas que iniciaban a las 3:45 de la mañana y finalizaban a las 5:00 de la tarde. “Yo escribía mis libretos, escribía el libreto de mis compañeros, editaba notas, salía a ser corresponsal”, detalló la presentadora, quien además combinaba la conducción de NTN24 en diferentes horarios con el noticiero de la mañana y las coberturas de los equipos de fútbol capitalinos. “En los huecos me mandaban a hacer: vaya a Millonarios, vaya a Santa Fe, vaya a Fortaleza”, agregó, describiendo una rutina que la llevó al límite físico y emocional. “Yo siento, siento que físicamente me agoté muchísimo con los horarios que tenía”, confesó.
La decisión de renunciar y el llamado del destino
Tras los dos incidentes al volante, Melina Ramírez tomó una decisión contundente: renunciar, pese a los intentos de retenerla. “Me acuerdo mucho Claudia Gurisatti me dijo: ‘No te vayas, ven, quédate’”, recordó la presentadora, quien le respondió: “Clau, o sea, estoy agotada. O sea, por lo menos necesito… O sea, quiero irme a explorar nuevas cosas”. Sin un plan definido y ante la incertidumbre de su familia, que le preguntaba “Gorda, ¿y qué va a hacer?”, ella respondía: “No tengo idea qué voy a hacer, pero algo va a pasar, yo algo me voy a inventar, no me voy a quedar de manos cruzadas”.
“Me pasó dos veces que me dormí manejando y Dios me levantó, o sea, un angelito, porque me iba para un, para un caño y la otra vez no me acuerdo, que también algo así como un precipicio. Dos veces yo sentí que el timón me lo voltearon y me desperté. Y ahí yo dije: ‘Ya’. O sea, yo ya, yo físicamente ya me sentía como así siete años en ese trote…”
Melina Ramírez, presentadora de ‘Yo me llamo’
El destino, sin embargo, tenía otros planes para ella. Exactamente un mes después de haber renunciado, recibió una llamada que cambiaría su carrera para siempre. “Al mes me llama a mi celular Juan Esteban San Pedro, que no tenía ni idea quién era”, relató Melina, quien escuchó del productor: “Es que te he visto presentando deportes, me pareces buenísima y quisiera que vengas a presentar el Desafío”. La presentadora llegó a Caracol sin conocer a nadie, y al otro día le dijeron: “te lo ganaste”. Luego vino la noticia de que viajaría a República Dominicana para grabar el programa: “¿Qué? No puede ser”, exclamó en ese momento, según recordó en la entrevista.
Un nuevo emprendimiento: La Ronda
Actualmente, Melina Ramírez combina su trabajo como conductora de ‘Yo me llamo’ con su proyecto personal, una plataforma de bienestar llamada La Ronda, que desarrolla junto a su terapeuta y socia, Gina Ardila. “Tengo un nuevo emprendimiento, se llama La Ronda. Es una plataforma de experiencias de bienestar”, explicó la presentadora, quien detalló que ofrecen talleres en vivo, retiros, eventos y también talleres virtuales. “Si bien nuestro fuerte son constelaciones y en todas nuestras experiencias y eventos hay constelaciones, también hay otras cosas. Como yoga, meditación, sound healing”, agregó, mostrando una faceta más espiritual y enfocada en el bienestar integral que contrasta con el ritmo frenético que la llevó al borde de la muerte en dos ocasiones. La historia de Melina Ramírez es un testimonio de cómo el agotamiento extremo puede tener consecuencias graves, pero también de cómo, a veces, los momentos de mayor crisis abren las puertas a nuevas oportunidades que transforman la vida profesional y personal.












