El dólar estadounidense cerró el pasado 4 de agosto en 3.193,73 pesos colombianos, lo que representa un incremento del 1,92% frente a la jornada anterior, cuando la divisa se ubicó en 3.133,53 pesos, según datos de Dow Jones. Este comportamiento se da en un contexto de alta volatilidad para el peso colombiano, que en las últimas sesiones ha mostrado una tendencia positiva con un alza sostenida, aunque en la perspectiva semanal registra una leve caída del 0,22% y en el acumulado anual una apreciación del 15,11% frente al dólar. La volatilidad actual de la tasa de cambio se sitúa en 27,56%, muy por encima de la volatilidad de referencia del 13,5%, lo que refleja la incertidumbre en los mercados financieros.
El comportamiento del dólar en Colombia no puede entenderse sin el contexto global. El índice DXY, que mide el desempeño del billete verde frente a una canasta de monedas internacionales, ha caído un 9% en lo que va de 2025, mientras que el peso colombiano se ha apreciado un 14% frente al dólar en el mismo periodo. Esta dinámica responde, según analistas, a la debilidad generalizada del dólar en los mercados internacionales, influida por la política comercial de Estados Unidos y las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, que actualmente mantiene su tasa de interés entre 3,50% y 3,75%. En contraste, el Banco de la República de Colombia mantiene una tasa de intervención del 9,25%, lo que genera un diferencial atractivo para operaciones de carry trade, donde inversionistas aprovechan las tasas más altas en pesos para obtener rendimientos.
Proyecciones a 2026: un dólar más alto en el horizonte
De cara al futuro, un informe del Grupo Cibest de Bancolombia, citado por Valora Analitik, proyecta que el precio promedio del dólar en 2026 se ubicará en 3.878 pesos colombianos, una cifra significativamente superior a la cotización actual. Esta proyección se sustenta en varios factores: la debilidad global del dólar que podría continuar, el flujo constante de remesas hacia Colombia, las expectativas de ajustes al alza en las tasas locales (lo que mantendría el atractivo del carry trade), y los riesgos fiscales y electorales que enfrenta el país. El informe destaca que la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos y la caída del DXY ya incidieron en la dinámica cambiaria de 2025, y advierte que la incertidumbre fiscal —tras el recorte en la calificación soberana de Colombia— y el proceso electoral podrían presionar al alza la tasa de cambio en los próximos meses.
El peso colombiano: diseño, circulación y desafíos
El peso colombiano, emitido por el Banco de la República y abreviado como COP, cuenta con monedas en circulación de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, cada una con diseños que destacan la biodiversidad del país: el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama adornan las distintas denominaciones, mientras que las monedas de 500 y 1.000 pesos son bimetálicas, una característica que busca dificultar su falsificación. Precisamente, la moneda de 1.000 pesos perdió popularidad entre 1996 y 2002 debido a la facilidad con la que era falsificada, lo que obligó a rediseños y mejoras en la seguridad. A pesar de la apreciación reciente del peso, las proyecciones de Bancolombia sugieren que el dólar podría recuperar terreno en el mediano plazo, impulsado por factores internos y externos que seguirán marcando la pauta en el mercado cambiario colombiano.












