En una tensa rueda de prensa desde la Casa de Nariño, el representante a la Cámara Julio César Triana, del partido Cambio Radical y oriundo del Huila, acusó al presidente saliente Gustavo Petro de estar fraguando un golpe de Estado a menos de 72 horas de que finalice su mandato y antes de la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, prevista para el próximo 6 de agosto de 2026. Triana señaló que Petro, en lugar de garantizar una transición pacífica, ha optado por convocar a lo que denominó “guardias libertadoras”, una suerte de milicia popular que, según el congresista, busca desconocer el resultado electoral del 21 de junio de 2026, en el que De la Espriella resultó vencedor.
“Petro decide despedirse, dejar el poder de la peor manera que lo puede hacer un presidente, casi que convocando a un golpe de Estado y casi que gestando el derrocamiento del nuevo presidente”, declaró Triana ante los medios, visiblemente indignado. El representante cuestionó además las recientes publicaciones del mandatario en su cuenta de X, donde el 3 de agosto de 2026 llamó a organizar “guardias libertadoras” y propuso coordinarlas con el Ejército Nacional, en medio de afirmaciones sobre una supuesta guerra civil, milicias urbanas armadas y la desobediencia de los soldados al nuevo gobierno. “¿Cómo explicar que durante las últimas horas ha hablado de una guerra civil, de milicias urbanas armadas y que los soldados desobedezcan al nuevo presidente?”, agregó Triana, quien también vinculó esta retórica con un presunto fraude electoral que Petro ha denunciado sin pruebas, respaldado por el colectivo Testigos Digitales.
Llamado a la desobediencia y rechazo institucional
Las declaraciones de Petro, difundidas a través de su cuenta oficial en X el 3 de agosto, encendieron las alarmas en el ámbito político y jurídico. En el mensaje, el presidente saliente no solo instó a formar las “guardias libertadoras”, sino que sugirió que los soldados desobedecieran al nuevo presidente, lo que para Triana constituye una clara incitación a la insurrección. “Presidente, deje de excusarse ya en ese cuento chimbo de un fraude electoral que nunca existió. Compórtese como un demócrata y despídase con la grandeza que los colombianos piden, y es reconociendo el resultado electoral”, exhortó el representante, quien recordó que Petro aún tiene la responsabilidad de ejercer como comandante en jefe de la fuerza pública hasta el último minuto de su mandato.
La Fundación para el Estado de Derecho (FEDe Colombia) se sumó al rechazo generalizado y emitió un comunicado en el que calificó de gravísimas las palabras de Petro. “Ni el jefe de Estado ni los ciudadanos, partidos, movimientos u organizaciones sociales, cualquiera que sea su orientación ideológica, pueden promover grupos civiles armados, crear estructuras de seguridad paralelas o asumir funciones reservadas al Estado”, subrayó la organización, recordando que la fuerza pública ostenta el monopolio legítimo de la fuerza y que el porte de armas por particulares es una excepción estrictamente regulada. FEDe Colombia pidió una rectificación inmediata de Petro, garantías institucionales para una transición pacífica, y solicitó tanto al Ministerio de Defensa como al Comando General de las Fuerzas Militares desmarcarse públicamente del llamado a las guardias.
“Petro decide despedirse, dejar el poder de la peor manera que lo puede hacer un presidente, casi que convocando a un golpe de Estado y casi que gestando el derrocamiento del nuevo presidente”
Julio César Triana, representante a la Cámara (Cambio Radical)
En medio de este clima de máxima tensión, la transición presidencial transcurre bajo la sombra de posibles actos terroristas, con reportes de artefactos explosivos y una escalada de violencia que amenaza la estabilidad del país. Triana insistió en que, en lugar de avivar la confrontación, Petro debería centrarse en garantizar la seguridad para la posesión de Abelardo de la Espriella y liderar una despedida democrática. “Compórtese como un demócrata”, reiteró, mientras el país espera las próximas horas decisivas que definirán si la entrega del poder se realiza en paz o si las palabras del presidente saliente terminan por desatar una crisis institucional de impredecibles consecuencias.












