En un discurso cargado de tensión política a solo tres días de la entrega del poder, el presidente saliente Gustavo Petro afirmó durante el Festival por la defensa de la Educación Pública en Soacha, Cundinamarca, que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella no completaría los cuatro años del período constitucional. El mandatario atribuyó el resultado electoral a un supuesto fraude de 500.000 votos falsos, una denuncia que ha sostenido desde el mismo día de las elecciones y que ahora profundiza en sus intervenciones públicas. Acompañado por su hija Antonella Petro, el presidente lanzó una serie de advertencias que han encendido las alarmas en distintos sectores políticos y jurídicos del país.
Petro aseguró que ya se menciona en oficinas vinculadas al senador estadounidense Marco Rubio el apelativo de «Abelardo el breve», sugiriendo que el nuevo mandatario no lograría mantenerse en el cargo, y que sería la propia ciudadanía la que lo obligaría a renunciar. Además, el presidente saliente insistió en su tesis del fraude electoral, señalando al registrador nacional Hernán Penagos como «cómplice delincuencial» de un proceso que, según Petro, se basó en la calumnia y el terror para inducir el voto en contra de las reformas sociales. Como parte de su relato, mencionó la existencia de 75.000 testigos digitales que, a su juicio, respaldan la afirmación de que el senador Iván Cepeda del Pacto Histórico es el «verdadero» presidente electo.
Llamado a la organización y las “guardias libertadoras”
En medio de su intervención, el presidente Petro hizo un llamado explícito a preparar una nueva estrategia política, indicando que no es momento de pensar en candidaturas para el próximo año, sino de detener lo que consideró un intento de reversión de las reformas sociales. «Ahora es el momento de detener lo que quieren hacer con las reformas de Colombia», afirmó. Petro también se refirió a la necesidad de alistar «guardias libertadoras», una figura que describió como un mecanismo en el que las armas estarían bajo las órdenes éticas de la ciudadanía territorial, bajo el dominio de la ciudadanía civil y para aplicar la Constitución de 1991, no para perseguir a personas diferentes. «Es una política de la muerte lo que se está pregonando, cuando nosotros dijimos que en el mundo tiene que priorizarse la lucha por la vida; por el bosque claro, la selva, el agua y el ser humano, libre y digno», expresó Petro.
«Aquí lamentablemente no sucedió por un fraude electoral. ¿Cuánto tiempo durarán los efectos de ese fraude? Ya por ahí hablan en las oficinas de Marco Rubio de Abelardo el breve. Ya intuyen que, incluso, no duraría los cuatro años de Gobierno, sino que la población colombiana lo haría renunciar»
Gustavo Petro, Presidente de Colombia
Las declaraciones del mandatario saliente han generado una rápida reacción. La Fundación para la defensa del Estado de Derecho (FEDe) expresó su preocupación por las afirmaciones sobre un eventual uso de las armas, mientras que sectores políticos han cuestionado la falta de pruebas sobre el fraude denunciado. Petro, quien debe entregar el poder el próximo 7 de agosto a Abelardo de la Espriella, también denunció un supuesto plan para provocar hechos violentos durante la posesión, que serviría de pretexto para declarar estado de conmoción y revertir las reformas. Con este discurso, el presidente saliente cierra su mandato con un llamado a la movilización y una advertencia sobre el futuro del país, en medio de una transición que se perfila como una de las más tensas de la historia reciente de Colombia.












