Falleció Alfonso Lizarazo, creador de Sábados Felices, a los 85 años

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El humor colombiano está de luto. Alfonso Lizarazo, el carismático creador y primer presentador del legendario programa Sábados Felices, falleció el martes 4 de agosto a los 85 años en la ciudad de Barranquilla, donde se había radicado junto a su esposa para llevar una vida más tranquila. Su partida marca el final de una era para la televisión nacional, dejando un legado imborrable de risas y entretenimiento que perdurará por generaciones. Aunque la familia no ha entregado un parte médico oficial sobre las causas del deceso, reportes de medios como RED+ Noticias y fuentes cercanas indican que el maestro padecía complicaciones cardíacas desde hacía varios años, secuelas de un infarto que sufrió tiempo atrás y que lo llevó a ser sometido a dos cirugías de corazón, permaneciendo bajo constante seguimiento médico.

La trayectoria de Lizarazo es el reflejo de una vida dedicada a hacer reír a los colombianos. Su carrera comenzó en la radio, donde concibió el formato Campeones de la Risa, una semilla que evolucionaría hasta convertirse en el icónico Sábados Felices, estrenado en 1972 y que hoy supera los 50 años en pantalla. Durante más de dos décadas y media, Lizarazo no solo condujo el espacio, sino que se convirtió en un cazatalentos nato, impulsando las carreras de figuras fundamentales del humor nacional como Nelson Polanía ‘Polilla’, Hugo Patiño, Fosforito, Don Jediondo, Patricia Silva y César Corredor. Su ojo clínico y su calidez humana fueron el trampolín para que estos artistas brillaran con luz propia en la televisión colombiana.

Reacciones de pesar en el mundo del entretenimiento

La noticia de su fallecimiento desató una ola de reacciones y homenajes por parte de quienes compartieron set de grabación y escenario con él. Humoristas que forjaron su carrera bajo su liderazgo no tardaron en expresar su dolor y gratitud a través de las redes sociales. Fosforito, uno de los rostros más queridos del programa, recordó con emotivas palabras el recibimiento que le dio en sus inicios, destacando la calidez del maestro. Por su parte, Don Jediondo, otra de las grandes figuras del humor, manifestó su solidaridad con la familia y sus compañeros, resaltando el carisma y el don de gentes que caracterizaron a Lizarazo durante tantos años en que disfrutaron de sus enseñanzas.

«Su partida es una gran pérdida para el humor colombiano. Mi abrazo de solidaridad para su familia y para todos los compañeros del programa que por muchos años disfrutamos de sus enseñanzas, su carisma y su don de gentes. Descansa en paz don Alfonso»

Don Jediondo, humorista

Otras voces del medio también se unieron al duelo. Patricia Silva, a quien Lizarazo impulsó en sus inicios, se refirió a él como su «querido jefe», mientras que César Corredor, conocido por su personaje ‘Barbarita’, destacó que el presentador fue el primero en creer en su talento. El legado de Lizarazo trasciende las cámaras de televisión. Su compromiso social se materializó en la campaña ‘Lleva una escuelita en tu corazón’, una iniciativa que contribuyó a la construcción de cerca de 287 escuelas en municipios de toda Colombia, demostrando que su grandeza no solo residía en el escenario, sino también en su generosidad fuera de él.

Tras su retiro progresivo de la pantalla, motivado por su deseo de vivir con mayor tranquilidad en Barranquilla, Lizarazo había disminuido sus apariciones públicas. Sin embargo, su última gran presencia mediática fue en 2023, cuando asistió al homenaje por los 50 años de Sábados Felices, un emotivo encuentro donde se revivió su invaluable aporte a la televisión nacional. Además de su faceta humorística, Lizarazo incursionó en la política como senador de la República entre 1998 y 2002, y fue un gran promotor del Festival Internacional del Humor, un evento que trajo a Colombia a artistas de talla mundial como Teo González, Julio Sabala, Carlos Donoso, Juan Tamariz, Midachi Trío Show y Juan Verdaguer. Con su partida, Colombia pierde a un pionero, a un formador de talentos y a un hombre que dedicó su vida a regalar sonrisas, dejando un vacío irreparable en el corazón de quienes tuvieron la fortuna de verlo y disfrutarlo.

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