El embajador de Colombia en Cuba, José Noé Ríos, calificó como “injusta e inconveniente” la decisión anunciada por el presidente electo Abelardo de la Espriella de romper relaciones diplomáticas con la isla al asumir el cargo el próximo viernes 7 de agosto. Ríos advirtió que la ruptura unilateral, que forma parte de un giro en la política exterior colombiana, tendría graves consecuencias para la cooperación bilateral, el comercio y la suerte de miles de ciudadanos colombianos que residen en territorio cubano. El embajador hizo estas declaraciones desde La Habana, respondiendo al anuncio de De la Espriella, quien ha manifestado que no mantendrá vínculos con gobiernos que considera dictatoriales.
Ríos señaló que, si bien “romper relaciones es un acto jurídico lícito”, la medida implicaría “borrar de un trazo una historia de cooperación” entre ambas naciones. El diplomático propuso como alternativa mantener al menos el Consulado colombiano en La Habana para no abandonar a su suerte a los colombianos que viven en la isla. “No se puede dejar abandonados a su suerte a esos estudiantes”, enfatizó el embajador, poniendo el foco en una de las poblaciones más vulnerables. En su defensa del vínculo bilateral, Ríos destacó que Cuba es “la entrada del Caribe y las Antillas” y que romper lazos reduciría la presencia diplomática colombiana en la región, alejando al país de organismos como Caricom y la Asociación de Estados del Caribe.
Según datos oficiales, en Cuba hay registrados 2.360 colombianos. De ese total, 61 se encuentran privados de la libertad, alrededor de 630 son estudiantes de medicina y aproximadamente 500 son médicos que realizan posgrados en la isla. A estos se suman más de 300 médicos colombianos que se graduaron con becas cubanas tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016. La preocupación se extiende también al ámbito económico: el intercambio comercial entre ambos países ronda los 100 millones de dólares anuales, mientras que el mercado cubano cuenta con 9,5 millones de habitantes, un destino que se pondría en riesgo.
Un vínculo forjado en la paz
El exjefe negociador del Gobierno de Juan Manuel Santos en el proceso de paz con las Farc, Humberto de la Calle, también se pronunció en contra de la medida, calificándola de “error”. De la Calle defendió el papel de Cuba como garante y sede de las negociaciones que llevaron al acuerdo de 2016, así como su participación en los diálogos con el ELN, proceso que se encuentra suspendido tras la ofensiva de ese grupo en la región del Catatumbo. “El gobierno actual de la isla no promueve la revolución en Colombia. Eso quedó en el pasado. En cambio, Cuba ha sido esencial en la búsqueda de la paz entre nosotros”, afirmó De la Calle.
La postura del presidente electo Abelardo de la Espriella contrasta con la del gobierno saliente. El presidente Gustavo Petro visitó La Habana días antes del cambio de mando en un gesto de apoyo a Cuba, y su administración mantuvo activos convenios de cooperación científica y sanitaria, incluida la producción de vacunas. A pesar de que la decisión final sobre el cierre de las embajadas en Cuba y Nicaragua recae en el próximo gobierno, el embajador Ríos insistió en que no se puede desconocer el papel histórico de la isla en la búsqueda de la paz y la cooperación entre las dos naciones.










