En una declaración que sacude los cimientos de la relación entre el paramilitarismo y el gremio ganadero, el exparamilitar Saúl Severini, exjefe del frente Pivijay de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), afirmó ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que la elección de José Félix Lafaurie como presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) en 2004 fue una orden directa de Salvatore Mancuso, máximo jefe del Estado Mayor de las AUC. Severini, quien estuvo oculto durante más de 15 años hasta su captura en 2025, reveló que la instrucción llegó a través del ganadero Hernando Asmar y que él mismo participó en el proceso electoral que se realizó en el Centro de Convenciones de Cartagena.
Severini, que ante la JEP ha reconocido su responsabilidad en 229 homicidios y más de 200 víctimas, decidió hablar después de permanecer prófugo desde 2009, cuando se le daba por muerto. Su testimonio, difundido por Caracol Radio, no solo vincula a Lafaurie con la maquinaria paramilitar, sino que también detalla cómo se fraguó el apoyo de los ganaderos de la región Caribe para asegurar su votación. Según el exparamilitar, la orden de Mancuso se transmitió a través de Asmar, y en Magdalena contó con el respaldo de José Gamarra Sierra, mientras que en Cesar el apoyo vino de Celso ‘Chechito’ Castro Gnecco. El hermano de Severini, Carlos, también habría actuado como intermediario.
Un traslado a Ralito y dos versiones de la reunión
Severini no solo afirmó haber estado presente en la elección de Lafaurie, sino que también aseguró haberlo trasladado personalmente hasta Ralito, Córdoba, para reunirse con Mancuso. En sus declaraciones, el exparamilitar dio dos fechas diferentes para el encuentro. Primero dijo que en agosto de 2004, después de la elección, recibió una razón de Hernando Asmar para llevar a Lafaurie a Ralito. Sin embargo, luego precisó que el traslado ocurrió en diciembre del mismo año, saliendo del hotel Sinú en Montería, donde debe reposar un registro de ingreso, y llegando a la casa de Neyla Soto, conocida como alias ‘La Sombrerona’ o ‘Sonia’.
«Me consta que el señor Lafaurie fue elegido por las AUC. Yo estuve en el Centro de Convenciones de Cartagena para su elección. La orden para los ganaderos era que se tenía que votar por él para la presidencia de Fedegán. La orden la dio el señor Salvatore Mancuso y a mí me llegó la razón por medio del ganadero Hernando Asmar».
Saúl Severini, exjefe paramilitar del frente Pivijay de las AUC
«En el mes de agosto del año 2004, después de ser elegido (Lafaurie), me llega nuevamente una razón del señor Hernando Asmar, para solicitarme que trasladara al señor José Félix Lafaurie a la población de Ralito. (…) No recuerdo cómo lo contacté, creo que fue por medio de mi hermano, que era su amigo. Personalmente lo llevé a Ralito en el mes de diciembre del mismo año. Nos encontramos en el hotel Sinú, ubicado en la ciudad de Montería, donde debe reposar el registro. De allí salimos para Ralito, llegamos a la casa de alias Sonia, y allí se reunió con el señor Salvatore Mancuso».
Saúl Severini, exjefe paramilitar
Estas declaraciones se suman a otros testimonios que ya habían señalado a Lafaurie como parte de los acuerdos entre el paramilitarismo y sectores políticos y gremiales. En anteriores versiones ante la JEP, tanto Mancuso como Benito Osorio, exgerente del Fondo Ganadero de Córdoba, habían vinculado a Lafaurie con el impulso de la candidatura de Mario Iguarán a la Fiscalía General de la Nación. El testimonio de Severini, que ahora enfrenta la justicia tras más de una década y media de ocultamiento, profundiza en la trama que habría puesto al líder gremial bajo la influencia directa de las AUC durante la consolidación de su poder en el Magdalena Medio y la Costa Caribe. La JEP deberá ahora evaluar la veracidad de estos señalamientos, mientras el país espera nuevas revelaciones sobre el entramado paramilitar que marcó una de las épocas más oscuras de su historia reciente.












