Abogada expone en redes a adulto mayor que la acosó en bicicleta en Bogotá

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Una abogada vallecaucana identificada como Ana Uribe utilizó sus redes sociales para denunciar públicamente a un adulto mayor por acoso callejero en pleno centro de Bogotá, luego de que el hombre la persiguiera durante varias cuadras a bordo de una bicicleta mientras le lanzaba comentarios inapropiados. Los hechos ocurrieron en las inmediaciones de la plaza de Bolívar el martes 4 de agosto de 2026, cuando la profesional decidió encarar a su agresor y grabarlo con su celular para exponerlo en Instagram.

Durante la grabación, que rápidamente se viralizó, se escucha a Uribe increpar al hombre con frases como: “Vamos a hacer famoso al señor que me estaba morboseando. Ay, en TikTok vas a ser superfamoso, enfermo”. La víctima, visiblemente alterada, continuó enfrentándolo mientras lo seguía: “¡Enfermo. Vas a ser superfamoso. Vas a ser superfamoso. Viejo enfermo!”. El agresor, lejos de mostrarse arrepentido, mantuvo una actitud retadora y altiva durante todo el intercambio, a pesar de la advertencia de que su conducta quedaría registrada y expuesta ante miles de personas.

Un problema estructural en las calles bogotanas

El caso de Ana Uribe no es aislado. De acuerdo con cifras de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, ocho de cada diez mujeres en Bogotá han sido víctimas de acoso callejero en algún momento de su vida, mientras que el 64% de ellas reporta haber sufrido algún tipo de acoso en el transporte público. Estas estadísticas reflejan la magnitud de una problemática que, pese a los esfuerzos institucionales, sigue siendo una experiencia cotidiana para las mujeres que transitan por la capital colombiana.

“Vamos a hacer famoso al señor que me estaba morboseando. Ay, en TikTok vas a ser superfamoso, enfermo”

Ana Uribe, abogada y víctima de acoso callejero

La denuncia de Uribe, que incluyó la etiqueta a TikTok en su publicación de Instagram, evidencia el rol creciente de las redes sociales como herramienta de visibilización y presión social frente a conductas que, aunque normalizadas, constituyen una violación a los derechos de las mujeres en el espacio público. Mientras tanto, la identidad del adulto mayor agresor continúa sin ser revelada oficialmente, aunque su imagen ya circula ampliamente en plataformas digitales.

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