A pocas horas del relevo presidencial del 7 de agosto de 2026, la polémica universitaria petrista Gabriela Muñoz encendió el debate político al cuestionar duramente al presidente electo Abelardo de la Espriella y al interpretar la distancia que el expresidente Álvaro Uribe ha marcado frente al nuevo mandatario como una advertencia institucional sobre los límites del poder presidencial. Muñoz, vinculada al más reciente escándalo del Gobierno de Gustavo Petro por sus nexos con la Aeronáutica Civil —caso en el que ella ha negado haber influido en contrataciones, nombramientos o decisiones directivas durante su paso por la entidad—, utilizó sus redes sociales en X e Instagram para exponer su posición, advirtiendo que las señales emitidas por De la Espriella en materia internacional y el ambiente de polarización representan una amenaza a la independencia y la democracia colombianas.
En sus publicaciones, Muñoz lanzó una pregunta que resume el clima político actual: “Qué tan grave debe ser el momento que vive Colombia para que Álvaro Uribe decida marcar distancia del presidente electo”. La universitaria, que afirma tener “profundas diferencias políticas” con Uribe y haberlo cuestionado durante años, considera “intelectualmente deshonesto” desconocer su peso político. Las declaraciones del expresidente, quien pidió a la fuerza pública priorizar el orden constitucional antes que la obediencia personal al jefe de Estado —“La fuerza pública le tiene que obedecer al presidente, primero a la Constitución”—, fueron interpretadas por Muñoz como una señal sobre los límites de la autoridad presidencial en un contexto de creciente polarización.
Críticas a Abelardo de la Espriella y defensa de la soberanía
Muñoz no solo analizó la postura de Uribe, sino que calificó a De la Espriella como “un riesgo inmenso para Colombia”. En un tono que refleja la tensión del momento, la universitaria preguntó: “A quién le debe realmente lealtad un presidente de Colombia… Un presidente solo debería jurarle lealtad a una bandera y es la colombiana”. Esta afirmación surge de su preocupación por la independencia del país: si las decisiones del próximo gobierno responden a compromisos externos antes que al debate interno, la soberanía estaría en peligro.
“El debate ya no es quién ganó una elección. El debate es qué clase de país vamos a dejarles a las próximas generaciones”
Gabriela Muñoz, universitaria petrista
La discusión, según Muñoz, superó el enfrentamiento personal entre ella y Uribe, y se transformó en un debate sobre garantías democráticas, obediencia constitucional y lealtad del Estado colombiano. “Nos amenazamos, nos insultamos, nos odiamos por defender políticos que mañana ni siquiera responderán por nuestras vidas”, describió, pintando un panorama de un clima político degradado por la polarización. Muñoz, quien mencionó haber recibido amenazas de muerte por pensar distinto y que han intentado silenciarla “de mil maneras”, rechazó tajantemente la idea de una democracia donde la oposición deba preguntarse si tendrá garantías para ejercer su rol. “No quiero un país donde el pensamiento crítico sea visto como una amenaza y no como un derecho”, sentenció.












