El creador de contenido Luis Fernando Arias, más conocido como Estiwar G, reveló en una reciente entrevista para el pódcast «Los hombres sí lloran», conducido por el actor Juan Pablo Raba, las duras experiencias de violencia física y abandono que vivió durante su paso por centros de rehabilitación en su juventud. En la entrevista, disponible en YouTube, Arias describió prácticas conocidas como «terapia de choque», las cuales incluían procedimientos de ingreso forzado que denominó «bloques», donde varias personas lo amarraban y lo llevaban al centro contra su voluntad, así como golpes en el pecho y humillaciones como arrojar basura y agua de traperos, todo con el objetivo de «romper el espíritu» de los internos.
El testimonio de Arias busca advertir sobre las graves consecuencias del consumo de drogas y demostrar que la recuperación es posible cuando se cuenta con el apoyo adecuado. Originario de un hogar sin carencias materiales, hijo de médicos, Estiwar G relató que desde joven se sintió diferente y encontró un sentido de pertenencia en la cultura del rap y la calle. Su consumo comenzó a los 14 años con alcohol, para luego escalar a la marihuana, la cocaína y otras sustancias, llegando incluso a vender drogas durante su etapa universitaria. Fue entonces cuando su familia intervino de manera drástica. «Mi mamá dijo: ‘O usted termina su carrera o se va de la casa y sigue vendiendo drogas’. Y algo en mí decidió que debía terminar la carrera», recordó Arias durante la entrevista.
Métodos violentos y exclusión social
El creador de contenido detalló que el primer ingreso a rehabilitación fue forzado mediante el método de «bloques», una intervención familiar en la que varias personas lo inmovilizaron para trasladarlo al centro. Una vez dentro, las dinámicas violentas eran constantes. «Había contacto físico. Si usted no se portaba bien, le pegaban en el pecho, le botaban basura, le botaban el agua de los traperos. Eso se hacía para romper el espíritu», afirmó. Sin embargo, Arias reconoció que con el tiempo estas prácticas han cambiado. «Hoy en día, por el tema de los derechos humanos, sé que esto ha cambiado, pero en esa época no se le ponía mucho cuidado a ese tema», agregó. Durante su primer tratamiento conoció el consumo de pegante, una sustancia que describió como sumamente adictiva: «El pegante es una sustancia que literalmente pega, genera una dependencia fuertísima. Cuando dejas de inhalar, a los treinta segundos el cuerpo ya pide más». Esto lo llevó a una mayor exclusión social, al punto de sentirse totalmente marginado. «Ya era el excluido. Y para que usted sea el excluido en un entorno underground, hay que hacer méritos», señaló.
Tras múltiples recaídas, en 2018 tomó la decisión voluntaria de ingresar a un nuevo proceso de rehabilitación. A diferencia de intentos anteriores, esta vez completó un año como operador de comunidad terapéutica, donde participó en programas de reeducación y cursos del Sena. «Hice un año de operador de comunidad terapéutica. En los otros procesos desertaba, pero esta vez quería reeducarme», explicó. Durante ese tiempo trabajó en la institución El Redentor, donde fue testigo de la violencia estructural que afecta a personas en contextos de calle o consumo problemático. «En El Redentor empecé a ver los cuadros más profundos del país. Vi cosas muy negativas para mi proceso, porque había mucha violencia y yo también era un ansioso adentro», recordó. Arias también aclaró que su historia no encaja en el estereotipo del adicto con una infancia traumática. «No tenía un pasado abusado. Vengo de una familia amorosa. Uno se busca los males por la necesidad de pertenecer», afirmó, atribuyendo su búsqueda de consumo a la necesidad de reconocimiento social que encontró en la calle.
El nacimiento de Estiwar G y un mensaje de esperanza
En 2021, Luis Fernando Arias creó el personaje de Estiwar G, una herramienta para contar desde el humor las realidades de la calle, el consumo y la exclusión. «El objetivo fue mostrar que en la calle no solo hay delincuencia y vicio, también hay personas que pueden aportar cosas positivas», explicó. Su testimonio en «Los hombres sí lloran» no busca glorificar el consumo, sino todo lo contrario: advierte sobre sus devastadoras consecuencias mientras destaca el papel fundamental que jugó el apoyo familiar en su recuperación. «Esto son cosas duras de contar, pero lo hago para que vean que la vida puede mejorar», concluyó Arias, enviando un mensaje de esperanza a quienes atraviesan situaciones similares y demostrando que, incluso en los contextos más adversos, es posible encontrar un camino de transformación personal.
«Esto son cosas duras de contar, pero lo hago para que vean que la vida puede mejorar»
Luis Fernando Arias (Estiwar G), creador de contenido












