El presidente Gustavo Petro desató una fuerte controversia al criticar el nombramiento de Alejandro Ordóñez como embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), recordando su participación en una quema de libros en 1978. A través de su cuenta en la red social X, el mandatario advirtió que “a la OEA llegará quien quemó libros. Quien quema libros terminará quemando seres humanos”, en referencia directa al excoprocurador general y a un episodio ocurrido el 13 de mayo de 1978, cuando Ordóñez participó en la destrucción de obras de autores como Gabriel García Márquez, Karl Marx y Jean-Jacques Rousseau, junto a integrantes de la organización religiosa San Pío X.
El propio Ordóñez, en una entrevista concedida a la periodista Yolanda Ruiz, defendió aquella acción calificándola como “un acto pedagógico” y, al ser consultado sobre si volvería a quemar libros, respondió: “Sí, el libro donde estén las frustraciones y las enemistades y los malos recuerdos”. Estas declaraciones reavivaron el debate en el ámbito político nacional, pues el nombramiento del exfuncionario como embajador ante la OEA ya había generado resquemores en sectores del Pacto Histórico y otras fuerzas políticas, debido a sus antecedentes y al posible conflicto de interés que representa su pasado como procurador general, cargo desde el cual sancionó a Gustavo Petro cuando este era alcalde de Bogotá.
Reacciones encontradas en el Congreso
El senador Álex Flórez, del Pacto Histórico, fue contundente al señalar que “los cargos públicos no son premios que se reparten, son cargas que se asignan. Todo lo que se ha escuchado alrededor de este nombramiento es el perfil confrontacional de Ordóñez, pero no se habla de la idoneidad que tiene para ocupar un cargo como este”. Además, advirtió que el excoprocurador “se convierte en juez y parte. Está en un conflicto de intereses que le va a tocar declararse impedido”, haciendo referencia directa a la sanción que Ordóñez impuso a Petro en el pasado, lo que podría interferir en las funciones diplomáticas del nuevo embajador en temas sensibles para Colombia, como el seguimiento a las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
“Los cargos públicos no son premios que se reparten, son cargas que se asignan. Todo lo que se ha escuchado alrededor de este nombramiento es el perfil confrontacional de Ordóñez, pero no se habla de la idoneidad que tiene para ocupar un cargo como este”.
Álex Flórez, senador del Pacto Histórico
En contraste, el representante Luis Miguel López, del Partido Conservador, defendió la designación al afirmar que “cuando se habla de idoneidad, está completamente preparado para el cargo. Además, ya tiene esa experiencia”, en alusión a que Ordóñez ya había ocupado anteriormente el mismo puesto diplomático ante la OEA. López atribuyó parte de las críticas a posiciones personales y religiosas del exfuncionario, y consideró que su trayectoria lo acredita para representar al país en el organismo internacional.
“Cuando se habla de idoneidad, está completamente preparado para el cargo. Además, ya tiene esa experiencia”.
Luis Miguel López, representante del Partido Conservador
El debate ocurre en un contexto internacional donde, en estados como Texas, Tennessee y Florida, se han registrado restricciones a libros en escuelas, incluyendo obras de Gabriel García Márquez como “Cien años de soledad” y “El amor en los tiempos del cólera”, lo que ha reavivado la discusión sobre la censura y la libertad de expresión. La designación de Ordóñez, quien además de haber participado en la quema de libros ha defendido públicamente ese acto, añade una capa adicional de polémica a su llegada a la OEA, justo cuando el organismo enfrenta temas neurálgicos para la región en materia de derechos humanos y democracia.












