El Índice de Incertidumbre de la Política Económica (IPEC) que elabora Fedesarrollo registró en julio de 2026 una cifra de 236 puntos, lo que representa una disminución de 23 puntos frente a los 259 puntos reportados en junio del mismo año. A pesar de este alivio mensual, el indicador acumula 94 meses consecutivos por encima de su promedio histórico de 100 puntos, una señal que advierte sobre la persistencia de un ambiente de incertidumbre en la percepción de los agentes económicos sobre el rumbo de la política económica en Colombia.
En términos anuales, la caída es aún más pronunciada: el índice se ubicó 43 puntos por debajo de los 279 puntos alcanzados en julio de 2025. Con este resultado, el promedio del indicador en lo corrido del año se sitúa en 257 puntos, apenas un punto por debajo del promedio de 258 puntos registrado durante todo 2024 y 21 puntos menos que el promedio de 257 puntos de 2025. La medición, que se construye a partir del conteo mensual de noticias publicadas en medios de comunicación con términos asociados a la coyuntura económica, refleja cómo los titulares y el debate público inciden en la percepción de riesgos sobre las decisiones de política.
Un nivel que sigue siendo elevado pese a la reducción
Pese a la tendencia descendente de los últimos meses, Fedesarrollo advierte que el nivel actual del índice continúa siendo elevado si se compara con la referencia histórica de 100 puntos establecida con base en el comportamiento del periodo 2000-2019. Este matiz implica que, aunque la presión sobre la incertidumbre se ha aliviado frente a los picos recientes, el país aún no logra estabilizar las expectativas en un rango considerado normal. El comportamiento del IPEC ha estado marcado históricamente por episodios de fuerte volatilidad: la emergencia económica de 1996, la crisis financiera de 1999, la caída del precio del petróleo entre 2014 y 2016, la pandemia de COVID-19 en 2020 y el aumento de la prima de riesgo en octubre de 2022 son los momentos de mayor tensión identificados por el centro de investigación.
La reducción observada en julio sugiere una menor presión frente a los meses anteriores, pero el indicador sigue operando en un terreno que los analistas consideran de cautela. El dato mensual se suma a una serie que, con pocas excepciones, ha permanecido por encima del umbral histórico durante más de siete años, lo que evidencia una persistente sensibilidad del clima económico a los vaivenes de la discusión pública sobre el rumbo fiscal, monetario y regulatorio del país.
Para el equipo de Fedesarrollo, la lectura del último dato no debe interpretarse como una normalización definitiva del panorama, sino como un respiro dentro de una coyuntura que sigue exigiendo atención. La metodología del IPEC, basada en el análisis del contenido de los principales medios nacionales, convierte al índice en un termómetro directo de cómo se percibe, desde la opinión pública y los mercados, la consistencia y previsibilidad de las decisiones económicas. De ahí que, aun con la mejora mensual, la persistencia del nivel elevado mantenga encendidas las alarmas sobre los retos que enfrenta el país para consolidar un entorno de mayor certidumbre.












