La madrugada del 31 de enero de 2026, en el barrio La Milagrosa de Medellín, Laura María Rave, de 24 años, roció con gasolina a su compañero sentimental, Alexis Ospina Piedrahita, de 27 años, mientras dormía y le prendió fuego, causándole la muerte. El joven sufrió quemaduras en más del 85% de su cuerpo y falleció. Rave, quien huyó y se presentó una semana después en Pereira, fue condenada el 6 de agosto de 2026 a 18 años de prisión tras un preacuerdo con la Fiscalía, que fue avalado por un juez.
El crimen, que quedó registrado en cámaras de seguridad del sector, ocurrió luego de una discusión entre la pareja. La mujer salió de la vivienda y regresó con gasolina, aprovechando que Ospina estaba dormido para cometer el ataque. La Fiscalía logró un preacuerdo con la defensa, y la sentencia deberá cumplirse en el establecimiento penitenciario que determine el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
Contexto de violencia de género
Este caso se suma a otras trágicas situaciones de violencia contra la mujer en el país. El 26 de mayo de 2026, en Neiva (Huila), Wendy Sepúlveda Narváez, de 24 años, fue atacada por su expareja con gasolina y falleció el 1 de junio de 2026. Ese hecho fue tipificado como feminicidio agravado. La Fiscalía, al referirse a ese caso, señaló: “La mujer de 24 años acudió al lugar tras acordar un encuentro con el señalado agresor. Durante la conversación y aprovechando su estado de indefensión, el hombre, presuntamente, le roció gasolina sobre el cuerpo, le prendió fuego y después huyó”.
“Además de una vida arrebatada de manera cruel, queda un niño de 4 años huérfano, privado del amor, la protección y la compañía de su madre. Ninguna mujer debería vivir con miedo de quien alguna vez dijo amarla. Este crimen evidencia la urgencia de fortalecer las medidas de protección para las víctimas, garantizar una respuesta efectiva de las autoridades y aplicar penas ejemplares contra los agresores”.
María Clara Name, concejal de Bogotá y abogada
Ambos crímenes, ocurridos con solo meses de diferencia, exponen la brutalidad de la violencia de género y la urgencia de medidas de protección más efectivas. Mientras que en Medellín la condena se logró mediante un preacuerdo, en Neiva el caso sigue su curso judicial. La sentencia de 18 años para Laura María Rave, aunque significativa, deja un saldo de una vida perdida y un llamado a la sociedad para prevenir que hechos como estos se repitan.












