En una ceremonia histórica celebrada en la Universidad Santiago de Cali, Abelardo de la Espriella asumió este 7 de agosto de 2026 como el presidente número 43 de la era republicana de Colombia, en una jornada marcada por el consejo de su padre de «cuidarse de los amigos y de la familia» y por la tajante afirmación del nuevo mandatario de que no convocará una Asamblea Nacional Constituyente. La investidura, que se realizó por primera vez fuera de Bogotá, contó con la imposición de la banda presidencial por parte del presidente del Senado, Honorio Henríquez, en la Arena USC, y con la presencia del nuevo vicepresidente, José Manuel Restrepo, así como de la primera dama, Ana Lucía Pineda, y los cuatro hijos del presidente.
El nuevo jefe de Estado, oriundo de la provincia de Córdoba, llegó a la ceremonia acompañado de su familia y pronunció su primer discurso como mandatario en el mismo escenario donde recibió los símbolos del poder. Allí, De la Espriella se autodefinió como «un hijo verdadero del Caribe» y señaló que su gobierno estará enfocado en la «recuperación del orden, de la autoridad y de la libertad», con una plataforma que busca descentralizar el poder del Estado. «La excesiva centralización administrativa se ha convertido en un verdadero obstáculo para el progreso», afirmó durante su alocución, en la que también dejó claro su rechazo a cualquier iniciativa que busque alterar las reglas constitucionales.
Un discurso de firmeza y descentralización
En su primer mensaje a la nación, el presidente De la Espriella fue contundente al referirse a los posibles cambios institucionales. «No habrá constituyente de ninguna naturaleza. No creo en asambleas convocadas para alterar el ejercicio de las reglas del Estado», declaró, disipando cualquier especulación sobre una eventual reforma constitucional durante su mandato. El mandatario también destacó que su elección representa «un grito de la provincia hacia el centralismo» y prometió gobernar con una mirada puesta en las regiones más necesitadas del país.
«No habrá constituyente de ninguna naturaleza. No creo en asambleas convocadas para alterar el ejercicio de las reglas del Estado»
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
El discurso del nuevo presidente fue el punto culminante de una ceremonia que también estuvo cargada de emotividad. Su padre, Abelardo de la Espriella Juris, un abogado y empresario de la provincia, visiblemente conmovido, compartió con los medios sus sentimientos y su consejo al nuevo mandatario. «Me dio mucho sentimiento ver que mi hijo llegó a la más alta posición del Estado con una lucha permanente y surgiendo desde la provincia», expresó el padre del presidente, quien también aprovechó para lanzar una advertencia que resonó en el recinto.
El consejo del padre y el llamado a la provincia
El progenitor del presidente no solo celebró el logro de su hijo, sino que también le brindó un consejo que se convirtió en una de las frases más comentadas de la jornada. «Que se cuide de los amigos y de la familia, porque los enemigos están ubicados. Un ejemplo palpable, el gobierno que pasa», dijo Abelardo de la Espriella Juris, en una clara referencia a la administración anterior. El padre del mandatario también expresó su esperanza en que el nuevo gobierno cumpla con las promesas de descentralización: «Ojalá todo se cumpla, se descentralice el gobierno y se haga por la gente más necesitada de Colombia».
«Que se cuide de los amigos y de la familia, porque los enemigos están ubicados. Un ejemplo palpable, el gobierno que pasa»
Abelardo de la Espriella Juris, padre del presidente
La investidura en Cali, una decisión sin precedentes en la historia republicana del país, fue interpretada por analistas como un gesto simbólico del nuevo mandatario hacia las regiones, en línea con su promesa de combatir el centralismo. Con este acto, Abelardo de la Espriella se convirtió en el primer presidente en la historia de Colombia en asumir el cargo fuera de Bogotá, marcando el inicio de un período 2026-2030 que, según sus propias palabras, estará dedicado a devolver el poder a las provincias y a restaurar la autoridad del Estado en todo el territorio nacional.










