La difusión de un video que muestra a un oso andino alimentándose de un bovino en la vereda San Martín del municipio de Machetá, en Cundinamarca, ha generado inquietud entre los habitantes de la zona, quienes reportan afectaciones a doce reses y exigen acciones de protección tanto para la ganadería como para la fauna silvestre. El caso, que se conoció a través de redes sociales días antes de una reunión celebrada el 6 de agosto, llevó a la comunidad a sentarse con las autoridades ambientales y locales para buscar soluciones que permitan la convivencia entre la actividad productiva y el oso de anteojos, cuya presencia es habitual en los páramos aledaños.
Durante el encuentro, convocado con el fin de brindar orientación técnica para manejar este tipo de situaciones y evitar conflictos entre humanos y fauna silvestre, la comunidad expuso los daños sufridos en sus hatos ante representantes de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Gobernación de Cundinamarca y la administración municipal de Machetá. El director regional de la CAR en Almeidas, Josué Camacho, escuchó las preocupaciones de los ganaderos y anunció una serie de medidas de seguimiento, entre ellas la instalación de mesas técnicas y la entrega de cámaras trampa para monitorear la presencia del animal, así como dispositivos sonoros y elementos de percusión para disuadirlo sin causarle daño.
Un animal de hábitos principalmente vegetarianos
Frente al temor que despierta el avistamiento, la CAR insistió en que el oso andino no es un depredador habitual, pues su dieta es en un noventa por ciento vegetariana, basada en plantas y frutos. En ocasiones excepcionales puede consumir carne de ganado, generalmente como carroña, es decir, aprovechando animales ya muertos. Así lo explicó Josué Camacho, quien pidió a la comunidad no alimentar al animal ni acercarse a él. “No es un depredador, que es de oportunidad y se alimenta, entre otras cosas, de carroña”, afirmó el funcionario, al tiempo que recomendó mantener una distancia prudente en caso de un encuentro cercano. “Queremos pedirle a la comunidad de nuestro territorio CAR que si tienen un avistamiento, un encuentro cercano con el oso de anteojos nos abstengamos de alimentarlo, mantengamos una distancia prudente”, señaló.
«No es un depredador, que es de oportunidad y se alimenta, entre otras cosas, de carroña»
Josué Camacho, director regional de la CAR en Almeidas
El municipio de Machetá se ubica en una región de alta montaña, colindante con los complejos de páramo Guantafur y la reserva natural El Frailejonal, un ecosistema que constituye el hábitat natural del oso andino. La actividad ganadera en la zona genera un potencial conflicto con la fauna silvestre, más aún cuando la pérdida de hábitat empuja a los animales a acercarse a las áreas productivas. Por esa razón, la CAR hizo énfasis en la necesidad de adoptar medidas preventivas y de manejo que reduzcan el riesgo tanto para el ganado como para la especie, que se encuentra bajo alguna categoría de amenaza.
Entre las recomendaciones entregadas a la comunidad para actuar frente a un encuentro con el oso, las autoridades señalaron que se debe mantener la calma, no correr ni gritar, alejarse despacio, aparentar mayor tamaño levantando los brazos o usando una chaqueta, evitar el contacto visual directo y dejarle al animal una ruta de escape hacia el bosque. Además, cualquier avistamiento debe ser informado de inmediato a las autoridades ambientales para que puedan hacer seguimiento. Con estas orientaciones y el anuncio de las mesas técnicas, la comunidad espera reducir el temor y encontrar un equilibrio que permita proteger tanto sus reses como al oso de anteojos, mientras se prepara una nueva reunión comunitaria programada para el 14 de agosto en la vereda San Martín.










