Presidente De la Espriella imita marcha militar en Cali y genera críticas de Petro

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, de 48 años, fue objeto de duras críticas por parte del expresidente Gustavo Petro y otros exfuncionarios tras imitar la marcha protocolaria durante su primer acto de honores militares en el Cantón Militar Nápoles, Batallón Pichincha, en Cali. El gesto, ocurrido después de su toma de juramento en la Universidad Santiago de Cali (USC), generó incomodidad entre los mandos militares, pues el protocolo exige que las autoridades civiles permanezcan en postura de firmeza, seriedad y estática total, con la mano derecha sobre el corazón si suena el himno. La investidura, que se extendió por cuatro horas y media, incluyó la revista a la tropa, un minuto de silencio por los caídos en combate y las plegarias del obispado castrense.

La reacción no se hizo esperar en las redes sociales, donde el expresidente Petro publicó en su cuenta de X: «Pues yo le enseño a marchar». A esta crítica se sumó el exembajador de Colombia en México, Moisés Ninco Daza, quien escribió: «Así se ejecuta la marcha militar, señor @ABDELAESPRIELLA. Tome nota y aprenda de quien si fue un verdadero comandante legítimo, y quien si está firme con la patria colombiana: @petrogustavo». Mientras tanto, el vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, guardaron silencio, aunque fuentes del Ejército señalaron que el incidente fue considerado contrario a los manuales de doctrina militar, que definen el acto como un ritual de máxima rigidez.

Reacciones en redes y respaldo institucional

Las críticas se mezclaron con muestras de apoyo. Algunos ciudadanos exaltaron la actitud del mandatario como un gesto de cercanía con la tropa, mientras que otros cuestionaron su desconocimiento del ceremonial castrense. El presidente De la Espriella no se ha pronunciado al respecto hasta el momento del reporte. En medio de la polémica, el obispo castrense, monseñor José Roberto Ospina, elevó una plegaria durante la ceremonia: «Virgen María Nuestra Señora de Chiquinquirá, patrona de Colombia, cubre con tu mano y tu tierno amor a todos tus hijos predilectos colombianos».

«Pues yo le enseño a marchar»

Gustavo Petro, expresidente de Colombia (publicación en X)

El episodio opacó en parte el primer discurso presidencial de De la Espriella, pronunciado ante los jefes del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía. En esa alocución, el mandatario reafirmó su intención de «derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia». Además, anunció que «en las próximas horas mi gobierno expedirá el listado de grupos narcoterroristas con el propósito de dotar a nuestra gloriosa Fuerza Pública de instrumentos para el combate frontal del crimen. La opción del diálogo está agotada; el Estado fue suficientemente noble y cómplice. En la era del tigre será contundente y certero contra el crimen».

La «era del tigre» y el control territorial

El presidente ordenó priorizar la recuperación del control territorial y el combate a estructuras criminales, con especial foco en las zonas donde operan grupos armados ilegales y redes de narcotráfico. Su discurso, cargado de un tono beligerante, buscó enviar un mensaje de firmeza a la Fuerza Pública, aunque la controversia por la marcha militar desvió la atención mediática. Mientras tanto, analistas políticos señalan que el incidente refleja la tensión entre el nuevo gobierno y sectores tradicionales de las Fuerzas Militares, que ven en el ceremonial un pilar de la disciplina castrense. La ausencia de una respuesta oficial por parte de la Casa de Nariño mantiene abierto el debate, mientras el país observa los primeros pasos de una administración que se autodenomina la «era del tigre».

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