Ejército mantiene rescates en Manizales y otras cuatro ciudades tras terremoto

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Más de 24 horas después del terremoto del 10 de agosto de 2026, el Ejército Nacional de Colombia mantiene activas todas sus capacidades de búsqueda, rescate y acompañamiento en las cinco zonas declaradas en alerta roja: Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Armenia. Con un despliegue que abarca los departamentos de Valle del Cauca, Chocó, Risaralda, Caldas y Quindío, los soldados trabajan sin descanso en la remoción de escombros y la búsqueda de sobrevivientes, mientras que el reporte consolidado de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) ya registra 188 fallecidos y 1.677 heridos en estas capitales.

En medio de la tragedia, la institución castrense ha priorizado tanto las labores operativas como el apoyo humano a las familias afectadas. El Ejército afirmó que “en las zonas afectadas, cada esfuerzo cuenta”, y que acompañar a una familia puede ser tan importante como remover un escombro. Seis caninos especializados —cuyos nombres son Urko, Perla, Júpiter, Polo, Urbi y Nala— apoyan la localización de personas atrapadas en Quibdó, Cali y Pereira, sumando su olfato experto a la tarea de encontrar vida entre los restos del sismo que azotó la región.

El compromiso firme de los soldados

La institución asegura que su razón de ser consiste en “proteger, ayudar y acompañar” a la población en medio de la tragedia. En un comunicado oficial, el Ejército Nacional expresó: “Aunque la tierra se estremezca, hay algo que siempre va a estar firme: el compromiso de nuestros soldados con Colombia”. Esta declaración refleja el espíritu de una emergencia que sigue concentrada en las cinco ciudades en alerta roja, donde la remoción de escombros, los traslados de heridos y la entrega de ayudas continúan siendo las tareas centrales del personal uniformado.

«Detrás de cada uniforme hay un ser humano que entiende el miedo de quien lo ha perdido todo»

Comunicado del Ejército Nacional de Colombia

La emergencia, desatada por el terremoto del 10 de agosto, mantiene en vilo a toda la región del Eje Cafetero y el Pacífico colombiano. Mientras los soldados continúan con su labor ininterrumpida, el Ejército reitera que su presencia en terreno no solo busca rescatar sobrevivientes, sino también brindar contención a quienes enfrentan la devastación. Las cifras de víctimas, aún en consolidación, evidencian la magnitud de una catástrofe que mantiene a cinco capitales del país en máxima alerta.

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