El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes 10 de agosto de 2026, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, dejó un saldo de 68.583 indígenas afectados directamente en al menos cinco departamentos, según el primer reporte oficial de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic). El balance, consolidado con corte a las primeras horas del martes, abarca comunidades de Caldas, Chocó, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, donde la Guardia Indígena activó protocolos de evaluación con enfoque étnico para dimensionar los daños. La Onic alertó además sobre deslizamientos de laderas como riesgo secundario, especialmente en Risaralda, Caldas y Valle del Cauca, zonas donde las réplicas podrían agravar la situación en los resguardos.
El sismo, que según el reporte de Asocapitales dejó 188 fallecidos y más de 1.677 heridos a nivel nacional, generó una afectación diferenciada en los territorios indígenas. De un total de 2.396.620 personas evaluadas en el ámbito indígena, 68.583 resultaron damnificadas de manera directa. La Onic detalló la intensidad del impacto mediante la escala de Mercalli: 5.954 personas sufrieron una afectación muy fuerte (grado VI), con 2.581 viviendas que presentan daños severos; 227.499 personas reportaron afectación fuerte y 47.166 viviendas dañadas; 255.837 personas vivieron una afectación moderada con 13.208 viviendas afectadas; y 251.955 personas experimentaron una afectación ligera, con 5.628 viviendas dañadas. En la macro región Occidente habitan 191.000 indígenas, mientras que en Centro-Oriente la población asciende a 43.000.
Organizaciones filiales en alerta crítica
El reporte señala que varias organizaciones filiales a la Onic se encuentran en situación de alerta crítica. El Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec), que agrupa a 74.075 personas; el Consejo Regional Indígena de Risaralda (Crir), con 35.349; la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (Orivac), con 31.388; y la Asociación de Cabildos Indígenas del Chocó (Asorewa), con 24.705, son las más afectadas. La Guardia Indígena se ha convertido en la primera línea de información y atención en los territorios, coordinando los reportes con las autoridades locales y nacionales para priorizar la respuesta humanitaria.
Ante la emergencia, la Onic recomendó activar de inmediato protocolos de evaluación de daños con enfoque étnico, realizar censos de vivienda rural indígena y mantener un monitoreo constante de réplicas durante al menos 72 horas. Asimismo, hizo un llamado al Gobierno nacional para establecer mecanismos de diálogo directo que permitan una respuesta integral a las familias damnificadas, teniendo en cuenta las particularidades culturales y territoriales de cada comunidad. En Bogotá, se habilitó un centro de acopio en el Auditorio Kimy Pernía – Onic, ubicado en la calle 12B #4-38, para recibir donaciones.
«Como colombianos, sostenemos viva la esperanza de que, unidos, sabremos superar este momento difícil»
Consejo de Gobierno de la Onic, primer boletín tras el sismo
La solidaridad no solo llegó desde las comunidades. El Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (Filac) expresó su respaldo a la Onic y a los pueblos afectados, mientras que las autoridades locales continúan evaluando los daños en los resguardos. La magnitud del sismo, sumada a la alerta por deslizamientos, mantiene en vilo a los municipios de la región andina y del Pacífico, donde el trabajo articulado entre la Guardia Indígena, la Onic y las entidades gubernamentales será clave para atender a más de 68.500 indígenas que hoy requieren asistencia urgente.










