El lunes 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia, dejando un saldo de 188 personas fallecidas y más de 1.677 heridos. En medio de la emergencia, el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) difundió cinco recomendaciones clave para que las personas con discapacidad visual puedan actuar con autonomía durante y después de un sismo. La directora general del CRAC, Gladys Lopera Restrepo, señaló que la preparación previa y la accesibilidad son fundamentales para garantizar la seguridad de este grupo poblacional.
Recomendaciones para la autonomía durante un sismo
El CRAC enfatiza que, durante el movimiento telúrico, la prioridad no es evacuar apresuradamente, sino ubicarse en un lugar seguro y protegerse siguiendo la regla de agacharse, cubrirse y sujetarse. Solo cuando el temblor haya cesado y el entorno lo permita, se debe considerar la evacuación. Para ello, las personas con discapacidad visual deben reconocer previamente las rutas de evacuación, mantener siempre localizables sus elementos de apoyo como el bastón, el celular y el kit de emergencia, y acordar con una red de apoyo —familiares, vecinos o compañeros— cómo recibir y ofrecer ayuda. Tras el sismo, es crucial verificar los cambios en el entorno, como obstáculos, vidrios rotos, cables caídos o muebles desplazados, antes de moverse, sin confiar solo en las referencias habituales.
Gladys Lopera Restrepo destacó la importancia de dar instrucciones precisas a quienes asisten a una persona con discapacidad visual. En sus declaraciones, ejemplificó que frases como «hay tres escalones hacia abajo» o «hay vidrios a dos metros» son mucho más útiles que indicaciones vagas. Quien acompañe debe identificarse, hablar directamente y permitir que la persona decida si requiere guía, respetando su autonomía.
«Hay tres escalones hacia abajo» o «hay vidrios a dos metros» son más útiles que indicaciones vagas.
Gladys Lopera Restrepo, directora general del CRAC
Contexto de la emergencia y medidas generales
El terremoto del 10 de agosto de 2026, con epicentro en Colombia, generó una crisis humanitaria que movilizó a la Cruz Roja Colombiana y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). Estas entidades difundieron recomendaciones generales para toda la población, como la elaboración de un plan familiar de emergencia, la identificación de zonas seguras y la preparación de un paquete básico que incluya botiquín, radio, linterna, alimentos no perecederos y agua. Además, recordaron que durante un sismo no se deben usar ascensores, se debe evitar el marco de las puertas, proteger la cabeza y, si se conduce, buscar un sitio seguro fuera de puentes o zonas de peligro.
El CRAC, por su parte, insiste en que la inclusión debe ser una prioridad en la gestión del riesgo. Dotar a las personas con discapacidad visual de herramientas para actuar con autonomía no solo salva vidas, sino que también fortalece la resiliencia de toda la comunidad. La tragedia deja lecciones que, según Lopera, no pueden esperar: «La preparación previa es la clave para que nadie quede rezagado en una emergencia», concluyó.










