En una decisión que sacude el ambiente futbolístico del oriente colombiano, el entrenador venezolano Richard Páez confirmó su salida del Cúcuta Deportivo tras apenas seis meses al mando del equipo, denunciando que recibió amenazas de muerte a través de WhatsApp por parte de aficionados y que la directiva del club le confirmó la inexistencia de garantías de seguridad para seguir dirigiendo. La abrupta terminación del vínculo se produjo justo antes de un partido como local, luego de que el equipo encajara tres derrotas consecutivas en el arranque del segundo semestre de la temporada 2026.
Páez, quien había asumido el cargo en febrero de 2026 con el objetivo de asegurar la permanencia del conjunto rojinegro en la primera división tras su regreso a la máxima categoría, reveló en una entrevista con Blu Radio que los mensajes intimidatorios llegaron tanto a su teléfono personal como a la gerencia del club. “Después de perder tres partidos y cuando llegó el partido de local que necesitábamos ganar, comenzaron las amenazas a través de WhatsApp. También hubo amenazas para la gerencia del equipo. Mi integridad no estaba asegurada y nadie podía garantizarme mi seguridad”, expresó el estratega, visiblemente afectado por la situación.
Una salida sin garantías
El técnico, quien ya había dirigido en Colombia al Millonarios entre 2010 y 2012, relató que ante la presión decidió comunicarse con la directiva para evaluar su continuidad. “Llamé a la directiva para preguntar si tenía alguna garantía para dirigir el partido y me dijeron que no. Entonces acordamos una salida honorable”, indicó Páez. Las amenazas, que según el entrenador incluían expresiones ofensivas y de odio hacia su nacionalidad con frases como “el veneco que dirige al Cúcuta Deportivo”, se produjeron en un contexto de alta tensión deportiva, ya que el equipo arrastraba un magro rendimiento global del 27,27 por ciento de los puntos obtenidos durante su gestión.
“Sabemos lo difícil que es hacer realidad los conceptos teóricos de trabajo. Eso corresponde a la mentalidad de un equipo chico. Nosotros queríamos ir en contravía de esa idea.”
Richard Páez, técnico saliente del Cúcuta Deportivo
Páez asumió el reto de cambiar la mentalidad del plantel, que según su diagnóstico estaba enfocada en evitar el descenso como un “equipo chico”, y buscó instaurar una identidad propia. Sin embargo, los resultados no acompañaron: en el primer semestre el Cúcuta sumó apenas 16 puntos en 19 partidos, ubicándose entre los clubes más comprometidos con la pérdida de la categoría. A pesar de ello, el entrenador defendió su gestión, señalando que durante su periodo se establecieron bases para competir de otra manera y que la salida de cuatro jugadores antes del segundo semestre, entre ellos Marlon Carabalí, demostraba que algunos futbolistas alcanzaron un nivel que despertó interés en otros equipos. Los refuerzos que llegaron fueron validados previamente por él, pero el equipo afrontó tres compromisos como visitante mientras aún estaba en proceso de formación, y al llegar el primer partido como local estalló la crisis.
“La hinchada no entiende de fútbol, sino solamente de resultados. Yo era el primero que estaba interesado en salvar la categoría.”
Richard Páez, técnico saliente del Cúcuta Deportivo
La salida de Páez deja al Cúcuta Deportivo en una encrucijada deportiva, con la necesidad de reaccionar rápidamente para enderezar el rumbo en la tabla del descenso. Mientras tanto, el exentrenador de la selección de Venezuela y de Millonarios se despide de la ciudad señalando la falta de garantías como la razón definitiva de su partida, dejando una reflexión amarga sobre el papel de la presión de las hinchadas en el fútbol colombiano.










