El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la mañana del 10 de agosto de 2026 varias ciudades del Eje Cafetero y el Pacífico colombiano desató no solo una tragedia humanitaria con 190 fallecidos, 1.679 heridos y 243 estructuras colapsadas, según el reporte de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), sino también una ola de hurtos y saqueos que han agravado la situación de los damnificados. En Cali y Pereira, dos de las cinco urbes declaradas en alerta roja junto con Quibdó, Manizales y Armenia, delincuentes han aprovechado el caos posterior al sismo para ingresar a viviendas y negocios dañados, sustrayendo pertenencias de familias que ya lo habían perdido casi todo.
El creador de contenido Juan Felipe Marín Aponte, conocido en redes como @elpikirey, grabó y denunció en plena calle a un sujeto que intentaba llevarse objetos de una edificación afectada. “Ojos vivos porque hay mucho hijueputa tratando de sacar tu pertenencia. Ahorita cogimos a uno llevándose esto”, advirtió en un video que se ha viralizado. Los testimonios recogidos por distintos medios revelan que los saqueos se concentraron durante la noche del mismo 10 de agosto, cuando las réplicas mantenían a la gente en vilo y la vigilancia era escasa. Steven Ayala, damnificado en Pereira, relató: “Había gente ahí metida saqueando, celulares, mercancía, computadores y realmente lo poco que quedó se lo llevaron los ladrones”. Por su parte, Pedro Guido, quien también perdió su vivienda, señaló que “personas inescrupulosas que siempre son oportunistas” se han aprovechado de la emergencia, aunque reconoció que durante la noche “hubo Ejército y Bomberos, todos, tratando de colaborar”.
La lucha por proteger lo poco que queda
Miles de familias damnificadas han optado por dormir al aire libre en carpas, no solo por el temor a nuevas réplicas, sino también para vigilar sus pertenencias. Yuli Acosta, otra de las víctimas, relató la incomodidad de pasar la noche a la intemperie, pendiente tanto de sus bienes como de los rescates que aún se realizaban entre los escombros. Los delincuentes, según los reportes, aprovechan las estructuras dañadas para ingresar por la parte posterior de los negocios y viviendas, llevándose desde electrodomésticos hasta dinero en efectivo y objetos de valor. Vecinos y comerciantes han formado rondas de vigilancia improvisadas para tratar de detener a los oportunistas, mientras las autoridades refuerzan su presencia en las zonas más golpeadas.
Plataforma digital para la búsqueda de desaparecidos
Ante la magnitud de la tragedia y la desesperación de las familias que no han podido localizar a sus seres queridos, Asocapitales puso en marcha una plataforma digital que centraliza la información sobre personas desaparecidas. Disponible en el sitio asocapitales.co/terremoto-colombia.html, la herramienta permite registrar a cada persona con nombre, número de cédula, edad, ciudad, última ubicación conocida y datos de contacto del reportante. Además, cuenta con un mapa interactivo que clasifica el nivel de reporte por ciudad en categorías crítico, alto, moderado o sin registros, y permite buscar por nombre o por el código Colombia Te Busca. Los datos personales se recolectan bajo la Ley 1581 de 2012, con fines exclusivos de búsqueda y localización, y la información está disponible para familias, autoridades y equipos de rescate. De forma paralela, se habilitó la línea telefónica 300 761 6647 para recibir reportes y orientación.
“Aquí pasamos la noche y hubo Ejército y Bomberos, todos, tratando de colaborar”
Pedro Guido, damnificado
Mientras las autoridades hacen frente a los saqueos y la emergencia humanitaria, la solidaridad entre los damnificados se ha vuelto una herramienta clave para sobrevivir, pero la incertidumbre persiste. Con más de 1.600 heridos y decenas de personas aún desaparecidas, la prioridad sigue siendo rescatar a quienes puedan estar atrapados bajo los escombros y garantizar la seguridad de quienes lo perdieron todo en cuestión de segundos.










