La verdadera dimensión del terremoto todavía no se conoce: ONU alerta por comunidades rurales y remotas

© Valentina Escobar Salazar Los equipos de rescate atienden las labores de socorro tras el derrumbe de un edificio en Cali, Colombia.
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Naciones Unidas advierte que el impacto del sismo de magnitud 7,4 está resultando mayor de lo previsto y reorienta recursos, suministros y personal hacia las zonas afectadas de Colombia

Mientras continúan las labores de búsqueda, rescate y atención de las personas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia, Naciones Unidas lanzó una advertencia que abre una nueva preocupación frente a la dimensión real de la emergencia: todavía no se conoce completamente qué ocurrió en las comunidades rurales y más alejadas de los grandes centros urbanos.

La Organización de Naciones Unidas comenzó a reorientar recursos, movilizar suministros y desplazar personal hacia las zonas afectadas, después de que el Gobierno colombiano solicitara formalmente su apoyo para complementar la respuesta nacional.

La coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia, María José Torres Macho, explicó que el impacto del terremoto está resultando mayor de lo previsto inicialmente y que el panorama continúa modificándose a medida que las autoridades y los equipos humanitarios reciben nueva información desde los territorios.

“Todo lo que estoy reportando en este momento va a seguir evolucionando mientras hablamos. Estamos actualizando constantemente la información”, señaló la funcionaria.

© Valentina Escobar Salazar Un edificio en Cali, Colombia, quedó en ruinas tras un terremoto de magnitud 7,4.

La mayor incógnita está fuera de las ciudades

Aunque los organismos de emergencia han podido establecer con mayor claridad la situación en las principales ciudades afectadas, Naciones Unidas reconoce que existe una brecha importante de información en las zonas rurales y remotas.

“Sabemos más sobre cuál es el impacto en las capitales, pero menos en las zonas rurales y remotas”, explicó Torres Macho.

Esta situación genera especial preocupación porque algunas de esas comunidades también están ubicadas en territorios afectados por el conflicto, lo que puede hacer todavía más compleja la llegada de los equipos de emergencia y la identificación de las necesidades de la población.

Por ello, una de las prioridades de Naciones Unidas será fortalecer la presencia en aquellos lugares donde hasta ahora la capacidad humanitaria ha sido menor.

La Organización mantiene comunicación permanente con alcaldes y gobernadores de las zonas afectadas, con el propósito de coordinar la respuesta y evitar que diferentes entidades terminen realizando las mismas labores mientras otras necesidades permanecen desatendidas.

Naciones Unidas comienza a mover recursos que ya estaban en Colombia

Una de las fortalezas de la respuesta internacional es que Naciones Unidas ya contaba con una importante estructura humanitaria instalada en Colombia antes del terremoto.

Esto permite que la Organización no tenga que comenzar desde cero.

Los diferentes organismos de Naciones Unidas están revisando sus programas y recursos existentes para determinar cuáles pueden ser redirigidos hacia la emergencia.

Además, personal que se encontraba en Bogotá está siendo desplazado hacia las zonas afectadas para reforzar la coordinación territorial.

La ONU también dispone de kits de emergencia previamente almacenados en Colombia, que están siendo seleccionados y preparados para ser trasladados rápidamente hacia las comunidades que los necesiten.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) cuenta igualmente con almacenes y capacidad logística que pueden ponerse al servicio de la respuesta humanitaria.

Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está utilizando herramientas de teledetección para contribuir a la evaluación de los daños estructurales y del impacto socioeconómico provocado por el terremoto.

Alojamiento, salud y alimentos, entre las prioridades

De acuerdo con la evaluación preliminar de Naciones Unidas, las necesidades más importantes identificadas hasta ahora están relacionadas con alojamiento, salud, seguridad alimentaria y protección.

Sin embargo, la prioridad inmediata continúa siendo la búsqueda y rescate de personas que puedan encontrarse atrapadas entre los escombros.

Mientras avanzan estas labores, los organismos humanitarios ya comienzan a preparar la siguiente fase de la emergencia: atender a las personas que perdieron sus viviendas, garantizar alimentación y servicios básicos y proteger a las poblaciones más vulnerables.

La dimensión de esta tarea dependerá, en buena medida, de lo que comiencen a revelar las evaluaciones en las zonas rurales y apartadas.

Especial atención a niños y mujeres embarazadas

Naciones Unidas también está poniendo especial atención en grupos que pueden enfrentar mayores riesgos durante la emergencia.

Entre ellos están los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las familias que perdieron sus viviendas.

La coordinadora residente recordó que una de las lecciones obtenidas de la reciente respuesta humanitaria al terremoto ocurrido en Venezuela fue la necesidad de incorporar desde las primeras etapas de la emergencia las necesidades específicas de mujeres embarazadas y niños pequeños.

Por esta razón, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), ONU Mujeres, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) están coordinando acciones para responder a estas necesidades.

Entre las alternativas que están siendo estudiadas se encuentra el despliegue de unidades móviles que puedan llegar hasta mujeres embarazadas y niños pequeños que viven en comunidades alejadas de los principales centros urbanos.

La respuesta internacional busca complementar, no reemplazar, al Estado

Naciones Unidas enfatizó que su intervención pretende complementar la respuesta que ya adelantan las instituciones colombianas.

La Organización mantiene coordinación con alcaldes y gobernadores y busca identificar dónde puede aportar capacidades adicionales, especialmente en los territorios donde existen mayores dificultades para acceder a información o llevar asistencia.

“Queremos asegurarnos absolutamente de que cualquier respuesta sea complementaria y de que no estemos duplicando esfuerzos”, afirmó Torres Macho.

La Misión de Verificación de Naciones Unidas también cuenta con presencia en algunas de las regiones afectadas, lo que puede facilitar la coordinación y el conocimiento de las condiciones locales.

Un terremoto cuyo impacto todavía está cambiando

La principal conclusión que deja el reporte de Naciones Unidas es que el balance de la emergencia todavía no está cerrado.

Las cifras, las necesidades y las zonas prioritarias pueden cambiar durante los próximos días a medida que los equipos logren llegar a territorios que todavía no han podido ser evaluados completamente.

Por ahora, Naciones Unidas concentra sus esfuerzos en reforzar la búsqueda y rescate, llevar suministros hacia las zonas afectadas y establecer con mayor precisión cuáles son las necesidades de las comunidades que resultaron golpeadas por el sismo.

Y es precisamente en las zonas rurales y remotas donde puede encontrarse una parte todavía desconocida de la verdadera dimensión de la tragedia.

“Fuimos llamados inmediatamente a formar parte de la respuesta”, señaló Torres Macho. “Tenemos presencia sobre el terreno y, por lo tanto, nuestra capacidad de estar allí, presentes con la gente, ha aumentado exponencialmente”.

Fuente: Noticias ONU

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