Terremoto de magnitud 7,4 deja al menos 239 muertos y más de 3.700 heridos en Colombia

Compartir en redes sociales

Un terremoto de magnitud 7.4, el más fuerte registrado en Colombia durante el siglo XXI, sacudió el territorio nacional a las 7:34 de la mañana del 10 de agosto de 2026, dejando una estela de destrucción en varios municipios emblemáticos y cobrándose la vida de al menos 239 personas. El epicentro, localizado cerca de San José del Palmar en el departamento de Chocó, generó un movimiento telúrico de alta intensidad que se sintió con fuerza en ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y Manizales, además de ser perceptible en países vecinos como Ecuador y Panamá. Las cifras oficiales reportan más de 3.755 heridos y al menos 287 desaparecidos, mientras las labores de rescate se concentran principalmente en las grandes urbes, donde los daños en infraestructura crítica han sido particularmente graves.

Entre los municipios más afectados se encuentran Salento, en el Quindío, Roldanillo y El Cairo, en el Valle del Cauca, localidades que ahora enfrentan una crisis humanitaria y de infraestructura sin precedentes. En Salento, reconocido por su arquitectura tradicional de fachadas coloridas, madera y tejas de barro, el centro histórico sufrió severos daños: viviendas y locales comerciales emblemáticos colapsaron parcialmente, las calles fueron acordonadas con cintas de seguridad y los escombros se acumulan en aceras y calzadas. Los equipos de emergencia trabajan sin descanso para evaluar la estabilidad de las estructuras aún en pie y rescatar a posibles atrapados, mientras sus habitantes, desolados, observan cómo su patrimonio cultural se desmorona.

Roldanillo y El Cairo: escombros y alcaldías afectadas

En Roldanillo, la escena es desgarradora. Las calles aparecen literalmente cubiertas de escombros provenientes de viviendas y edificios públicos que sufrieron daños estructurales de consideración. Un vehículo quedó parcialmente sepultado bajo toneladas de material derrumbado, mientras la fachada de la alcaldía municipal presenta graves afectaciones. Postes de luz y energía caídos y cables sueltos representan un peligro adicional para los transeúntes y los rescatistas, que deben avanzar con extrema precaución por las vías obstruidas. Por su parte, en El Cairo, la torre de la iglesia principal, un ícono arquitectónico de la región, presenta grietas profundas que comprometen su estabilidad; la fachada de la alcaldía municipal también resultó seriamente dañada. Viviendas y comercios de la localidad muestran fisuras en paredes y la caída de materiales agrava el riesgo de nuevos colapsos, manteniendo a la comunidad en vilo.

Infraestructura crítica y respuesta humanitaria

El sismo no solo devastó el patrimonio arquitectónico, sino que también impactó sectores vitales como la salud y la educación. Los hospitales de varias ciudades reportaron daños significativos; en Cali, las áreas pediátricas y neonatales de un centro hospitalario colapsaron, lo que obligó a un traslado de emergencia de los pacientes y puso en evidencia la vulnerabilidad del sistema ante una catástrofe de esta magnitud. El gobierno colombiano ha activado todos los protocolos de emergencia y se requiere una respuesta coordinada que abarque la atención inmediata a las comunidades damnificadas, la restauración de la infraestructura vial y de servicios, así como un acompañamiento psicosocial para las miles de personas que han perdido sus hogares o a sus seres queridos. Mientras tanto, los equipos de búsqueda y rescate mantienen su máxima capacidad de despliegue en Cali, Pereira, Quibdó y Manizales, donde se concentra el mayor número de reportes de desaparecidos, mientras que en los pequeños municipios la solidaridad vecinal se convierte en el primer frente de respuesta ante la tragedia.

Sigue leyendo