# Hermanos venezolanos sobreviven a sismo en Cali tras perder tres familiares en terremoto

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Dos hermanos venezolanos de 15 y 17 años, Deivi y Winder, que perdieron a su madre, un hermano menor y su abuela en el terremoto que azotó La Guaira el pasado 24 de junio, lograron sobrevivir a otro sismo de magnitud 7,4 que sacudió el occidente colombiano el lunes 10 de agosto a las 7:34 de la mañana. La nueva experiencia telúrica, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y que afectó con fuerza la ciudad de Cali, donde residen ahora con su padre Deivid Delfín, un barbero de 44 años, revivió en ellos el trauma de la tragedia vivida apenas 47 días antes.

Los adolescentes se encontraban dentro de la vivienda cuando el movimiento comenzó y, sin esperar instrucciones, salieron corriendo al exterior, activando automáticamente el instinto de supervivencia que les dejó la catástrofe venezolana. El padre, que estaba trabajando en el momento del sismo, sintió el temblor y regresó de inmediato a la casa; al no encontrar a sus hijos de entrada, vivió instantes de angustia hasta que los halló sanos y salvos. La familia permaneció fuera de la vivienda durante horas, temerosa de posibles réplicas y sin atreverse a reingresar.

Un dolor que no cesa

La tragedia en Venezuela ocurrió el 24 de junio, cuando dos fuertes terremotos derrumbaron la vivienda de la familia en La Guaira, sepultando a la madre, un hermano menor y la abuela de los muchachos. Durante 26 días, Deivi y Winder buscaron entre los escombros hasta recuperar los cuerpos de sus seres queridos. Después de ese calvario, el padre decidió mudarse a Cali con la esperanza de alejarlos del lugar del horror. Sin embargo, el sismo del 10 de agosto, que no dejó lesiones físicas pero sí profundas consecuencias emocionales, les recordó que la tierra puede volver a temblar en cualquier momento.

“Se me salieron las lágrimas y todo, porque me daba miedo lo que viví ya, lo que vivieron mis hijos. No quiero que les pase nada a mis hijos. Nosotros estamos aquí, con vida”.

Deivid Delfín, padre de los adolescentes

El movimiento telúrico en Colombia, con epicentro en el municipio chocoano de San José del Palmar, se sintió en varias ciudades del occidente colombiano, especialmente en Cali, donde la familia ha encontrado un nuevo hogar. Aunque el sismo no causó daños estructurales graves en su vivienda, el impacto psicológico en los hermanos ha sido significativo. El padre, que ahora enfrenta el desafío de ayudar a sus hijos a superar el miedo, asegura que lo importante es que están vivos. “Nosotros estamos aquí, con vida”, repite, como un mantra que busca aferrarse a la esperanza después de haber perdido tanto en tan poco tiempo.

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