El gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis, presentó un balance preliminar de las afectaciones causadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado lunes, reportando más de 10.000 viviendas afectadas y 330 personas heridas en el departamento, todas ellas ya atendidas, con corte a las 6:00 de la tarde del miércoles. Galvis confirmó una única víctima fatal y advirtió que la emergencia ha golpeado con fuerza la infraestructura pública y privada en municipios como Armenia, Calarcá, Montenegro, Quimbaya y Salento, entre otros. El mandatario detalló que las autoridades continúan evaluando los daños mientras se prioriza la atención médica, las evacuaciones preventivas en hospitales y el análisis de demolición de algunas sedes gubernamentales severamente afectadas.
«Solo tenemos 330 lesionados y los hemos podido atender a todos, eso gracias a Dios», afirmó Galvis en declaraciones a Recap Blu de Blu Radio, donde subrayó que pese a la magnitud del sismo, el sistema de salud logró responder oportunamente. Sin embargo, el gobernador reconoció las enormes dificultades que enfrenta el departamento para atender a los damnificados, especialmente en materia de vivienda. «No tenemos recursos para pagar subsidios de arriendo a las personas, pero si podemos trabajar con el Gobierno nacional, podemos sacar este proceso adelante», señaló, haciendo un llamado urgente al apoyo del Ejecutivo para gestionar ayudas económicas que permitan a las familias afectadas encontrar alojamiento temporal mientras se reconstruyen sus hogares.
Cifras alarmantes en infraestructura educativa y comercial
El impacto del terremoto en el sector educativo es particularmente grave: el gobernador reportó que el 70% de las instituciones educativas del departamento colapsaron o sufrieron daños estructurales, lo que ha dejado a cerca de 22.000 estudiantes sin posibilidad de regresar a clases, de un total de 32.000 matriculados en la región. «De 32.000 niños se están viendo afectados casi 22.000», lamentó Galvis, quien agregó que aún se evalúa la viabilidad de habilitar aulas temporales o recurrir a modelos de enseñanza remota. En el sector comercial, la ciudad de Armenia concentra los mayores estragos, con más de 550 locales comerciales afectados, de los cuales un 25% se encuentra en condición de ruina y requieren demolición o intervención urgente.
Las sedes de las alcaldías de Montenegro y Quimbaya también presentan daños severos. En Montenegro, las afectaciones alcanzan cerca del 90% y es probable que el edificio deba ser demolido, mientras que en Quimbaya la infraestructura municipal también resultó averiada, dificultando la atención institucional a la comunidad. Además, numerosas viviendas rurales fueron destruidas y fincas resultaron averiadas, lo que complica la situación de las familias campesinas. Ante la imposibilidad de que muchas personas permanezcan en sus hogares, se analiza la instalación de carpas como medida provisional de albergue.
Llamado a la prudencia y a la reactivación económica
En medio de la emergencia, el gobernador Galvis hizo un enfático llamado a evitar la difusión de versiones falsas que puedan agravar la crisis económica regional, especialmente en el sector turístico. Desmintió categóricamente los rumores sobre una destrucción total del municipio de Salento, uno de los destinos más emblemáticos del Eje Cafetero. «No podemos ser irresponsables y no es así, están llevando hasta a cancelaciones a hoteles. Eso no puede ser así, tenemos que seguir, hablar de reactivación. No nos vamos a detener», sentenció, instando a la ciudadanía y a los medios a manejar la información con responsabilidad para no desalentar el turismo, vital para la economía local.
«No podemos ser irresponsables y no es así, están llevando hasta a cancelaciones a hoteles. Eso no puede ser así, tenemos que seguir, hablar de reactivación. No nos vamos a detener».
Juan Miguel Galvis, gobernador del Quindío
En materia de movilidad, las autoridades lograron habilitar el tramo Armenia-Montenegro-Quimbaya, fundamental para la comunicación terrestre y el traslado de ayuda. La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) se ha sumado a las labores de remoción de escombros, mientras que en el sector salud, el Hospital La Misericordia de Calarcá fue evacuado preventivamente y sus pacientes trasladados a un centro social, y el Hospital San Juan de Dios también reporta daños que están siendo evaluados. El gobernador reiteró que el departamento no cuenta con los recursos suficientes para afrontar la magnitud de la catástrofe y que la cooperación del Gobierno nacional será determinante para avanzar en la recuperación de las viviendas, las escuelas y la institucionalidad pública.










