La UNGRD reportó 102.105 personas afectadas en 15 departamentos y 426 municipios
Más de 76.000 viviendas presentan daños o quedaron destruidas
El terremoto de 7,4 grados de magnitud, con epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, deja al cierre de este jueves 13 de agosto un saldo de 281 personas fallecidas, 3.971 heridas y 379 desaparecidas, de acuerdo con el más reciente balance entregado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
El reporte, con corte a las 5:00 de la tarde, da cuenta de la magnitud de una emergencia que continúa movilizando a organismos de socorro, autoridades territoriales y entidades del Gobierno Nacional en diferentes regiones del país.
Según la UNGRD, 15 departamentos y 426 municipios presentan algún tipo de afectación. En total, 44.936 familias, equivalentes a 102.105 personas, han resultado afectadas por el movimiento telúrico y sus consecuencias.
281 personas han muerto y 379 permanecen desaparecidas
Uno de los datos más preocupantes del balance es el número de víctimas humanas.
La emergencia deja hasta el momento 281 personas fallecidas y 3.971 heridas, mientras que 379 personas permanecen desaparecidas.
En medio de las labores de búsqueda y rescate, los organismos de socorro han logrado rescatar con vida a 348 personas, una cifra que refleja la intensidad de las operaciones desplegadas en las zonas más golpeadas.
Las autoridades mantienen las labores de búsqueda de las personas que aún no han sido localizadas.

Más de 76.000 viviendas afectadas
La emergencia también deja una enorme afectación en materia habitacional.
El balance nacional registra 65.841 viviendas averiadas y 10.677 viviendas destruidas, para un total de 76.518 viviendas con algún nivel de afectación.
A esta cifra se suman 127 edificios colapsados, lo que plantea uno de los mayores desafíos para las autoridades en las etapas de atención y recuperación de la emergencia.
Miles de familias deberán ser atendidas no solamente en la respuesta inmediata, sino también en materia de alojamiento temporal, recuperación de sus viviendas y restablecimiento de sus condiciones de vida.
Graves daños en salud, educación y vías
La infraestructura esencial tampoco escapó a los efectos del terremoto.
De acuerdo con la UNGRD, 236 centros de salud resultaron afectados, mientras que la emergencia ocasionó daños en 2.136 centros educativos y 1.168 centros comunitarios.
En materia de movilidad, se reportan 198 vías afectadas, además de 34 puentes vehiculares y 12 puentes peatonalescon daños.
También se registran afectaciones en 71 acueductos y cinco aeropuertos, situación que puede dificultar la atención de las comunidades y el traslado de ayuda humanitaria hacia algunas de las zonas más afectadas.
También hay afectación de animales
El balance oficial incluye igualmente el impacto sobre los animales.
Hasta el momento han sido 169 animales rescatados, mientras que otros 243 animales han resultado afectados como consecuencia de la emergencia.
La emergencia entra en una nueva fase
Las cifras entregadas por la UNGRD muestran que Colombia enfrenta una emergencia de grandes proporciones, que va más allá de las labores iniciales de búsqueda y rescate.
Mientras continúan las operaciones para localizar a las personas desaparecidas y atender a los heridos, las autoridades deberán avanzar simultáneamente en la atención de las familias que perdieron sus viviendas, la recuperación de los servicios públicos, la rehabilitación de las vías y la evaluación de la infraestructura crítica.
El balance de las 5:00 de la tarde de este jueves constituye el corte oficial conocido al cierre de la jornada, pero las cifras podrían modificarse a medida que avancen las labores de rescate, los censos y la evaluación de daños en los municipios afectados.
La magnitud de los números confirma que el terremoto deja una emergencia nacional que tendrá que ser atendida durante las próximas semanas y meses, con especial atención en las comunidades que perdieron a sus familiares, sus viviendas y buena parte de la infraestructura necesaria para recuperar la normalidad.
Fuente: UNGRD










