Periodista Jorge Isaac Tobón pierde a su esposa en derrumbe de edificio por terremoto en Cali

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El periodista Jorge Isaac Tobón vive una de las noches más dolorosas de su vida tras perder a su esposa, Ana Ludivia Bernal Arciniegas, coordinadora del Liceo Departamental, en el colapso del edificio donde residían en Cali durante el terremoto que sacudió la ciudad. Tobón, reconocido por años de experiencia cubriendo tragedias como periodista, se convirtió esta vez en víctima directa de una de esas historias que solía narrar desde la otra orilla. Ana Ludivia, descrita por quienes la conocían como una mujer solidaria, alegre y entregada a su familia y a su trabajo, quedó atrapada entre los escombros y no logró sobrevivir.

Los hechos ocurrieron cuando la pareja se encontraba junta en el gimnasio de Palmetto. Ana Ludivia decidió regresar primero a casa, quince minutos antes de que el sismo golpeara con fuerza la capital vallecaucana. Tobón, que emprendió el camino minutos después, llegó a tiempo para encontrarse con la devastación. «Cuando llegué al edificio, estaba totalmente en escombros. Mi esposa ya enterrada», relata el periodista, reviviendo el instante en que su mundo se derrumbó junto con la estructura que habitaba. El trayecto desde el gimnasio hasta el edificio tomaba apenas unos minutos, pero fueron suficientes para que la fatalidad se consumara sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

Del micrófono a los escombros

Tobón, acostumbrado a dar cobertura a desastres y a dar voz a las víctimas, ahora enfrenta el dolor desde la primera fila. «Estoy acostumbrado a cubrir tragedias. Y ahora estoy viviendo mi propia tragedia», confiesa con la voz quebrada. En medio del caos, los vecinos de la zona se organizaron rápidamente para buscar sobrevivientes y remover los restos del edificio con herramientas improvisadas. Tobón se vio ante un dilema desgarrador: concentrarse en la búsqueda de su esposa entre los escombros o unirse a los esfuerzos por auxiliar a otras personas que aún podían estar con vida. «Uno no sabe qué hacer», admite, mientras intenta dar sentido a la escena que se desplegó ante sus ojos.

El periodista encuentra en el recuerdo de su compañera la fuerza para continuar. «Con el perdón de todas las esposas que existan y sean buenas, yo creo que yo tenía la mejor esposa», afirma, con la convicción de quien sabe que perdió un amor irremplazable. Ana Ludivia no solo era su pareja, sino un pilar en la comunidad educativa de Cali, donde se destacaba por su vocación y calidez humana. Tobón se aferra a los años compartidos, a los momentos felices que el destino les regaló, y prefiere agradecer en lugar de maldecir la pérdida. «Yo con ella le doy gracias a Dios porque viví felicidad. Fueron años hermosos», dice, hallando consuelo en la gratitud antes que en el lamento.

«Cuando llegué al edificio, estaba totalmente en escombros. Mi esposa ya enterrada»

Jorge Isaac Tobón, periodista

La fe se convierte en el refugio de este hombre golpeado por la adversidad. Tobón cree firmemente que su esposa se encuentra en paz, en un lugar donde el dolor y los temblores ya no pueden alcanzarla. Pero también reconoce que la vida sigue para él, y que debe encontrar la manera de reponerse a esta pérdida. «Ya aquí a mí me toca es salir adelante. Tener un poco de fortaleza», asegura, con la determinación de quien entiende que el duelo apenas comienza, pero que la memoria de Ana Ludivia merece ser honrada con una vida digna de su recuerdo. Entre los escombros de Palmetto, el periodista que tantas veces narró el sufrimiento ajeno aprende ahora la lección más difícil de todas: la de sobrevivir al propio dolor.

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