Ana María Saavedra Caicedo, la única sobreviviente del núcleo familiar que habitaba un edificio de cuatro pisos en Cali colapsado por el terremoto del 10 de agosto de 2026, se recupera de una cirugía de fracturas en brazo y pelvis mientras enfrenta la devastadora pérdida de sus padres, Jairo Hernán Saavedra y Blanca Victoria Caicedo, y de dos de sus hermanas trillizas, Isabella Saavedra Caicedo —la última en ser hallada entre los escombros— y otra hermana cuya identidad no ha sido revelada. El sismo, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó, dejó como único sobreviviente del edificio a esta joven de 22 años, quien logró salir con vida gracias a que una puerta le cayó encima durante el derrumbe, protegiéndola parcialmente.
La noticia de la tragedia no llegó de inmediato a Ana María. Tras ser rescatada y sometida a una cirugía para atender las fracturas que sufrió en brazo y pelvis, fue la noche del jueves 13 de agosto —tres días después del terremoto— cuando sus tías Vicky y Esperanza, hermanas de su padre, le comunicaron que ninguno de los otros cuatro miembros de su familia había sobrevivido. Fue en ese momento que la joven, según relató su prima Diana March Espinosa a Noticias Telemundo, pronunció una frase que refleja su determinación: «Doctor, yo necesito vivir porque Dios me tiene para cosas muy grandes». Sin embargo, el dolor también se hizo evidente en otras palabras que trascendieron: «Yo no sé vivir sin mis hermanas, yo no sé vivir sin mi papá y mi mamá», citó la fuente consultada.
Un proceso de recuperación que apenas comienza
Ana María, quien junto a sus hermanas Isabella y la otra trilliza estudiaba mercadeo en la Universidad Javeriana y solían estar siempre juntas —al momento del sismo se alistaban para ir a trabajar—, ahora enfrenta un camino largo y complejo. Su primo Carlos Saavedra confirmó a El Tiempo que «Ana María está muy bien, recuperándose de su cirugía, estamos esperando que le den de alta». No obstante, su prima Diana March Espinosa advirtió en Blu Radio que «este proceso también va a ser largo, va a necesitar terapias, doctores, clínicas, absolutamente todo este acompañamiento». Por ello, la familia ha organizado una red de apoyo que incluye un correo electrónico y un grupo para coordinar el acompañamiento a la sobreviviente, así como las muestras de solidaridad que han llegado desde distintos puntos de Colombia.
Dos tías de la joven, Vicky y Esperanza, permanecerán en Cali de forma permanente para estar a su lado durante la rehabilitación, que abarcará terapias físicas, atención médica continua y apoyo psicológico. En medio de la tragedia, la familia ha manifestado un compromiso inquebrantable: «No le podemos devolver la vida que ella tenía, pero sí podemos ser parte de la nueva que se va a construir para ella», expresaron en la fuente consultada. La comunidad de Manizales y del país entero sigue de cerca la evolución de Ana María, símbolo de resiliencia tras una de las mayores catástrofes naturales que ha vivido el Valle del Cauca en los últimos años.










