El departamento de Cundinamarca enfrenta una compleja emergencia ambiental con tres incendios forestales aún activos y 78 municipios en alerta roja por incendios de cobertura vegetal, según el más reciente reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el gobernador Jorge Emilio Rey. La situación, que se agrava por la temporada seca y los fuertes vientos, sitúa a Cundinamarca como la región con mayor número de municipios en alerta máxima a nivel nacional, donde 339 localidades de todo el país están en rojo y 36 incendios forestales se mantienen activos. En total, las llamas han consumido 1.195 hectáreas en Colombia, y en Cundinamarca los frentes de mayor preocupación se concentran en La Vega, sector Alto de Minas, y en Caparrapí, en las veredas Palenque y Barrial Amarillo, donde los organismos de socorro trabajan sin tregua.
El incendio de La Vega, que inició la noche del jueves 13 de agosto, habría sido provocado por el lanzamiento de elementos pirotécnicos durante un cortejo fúnebre, según las primeras investigaciones. El siniestro destruyó una vivienda deshabitada, pero afortunadamente no se reportan fallecidos ni heridos de gravedad. En Caparrapí, las labores se concentran en el control de remanentes térmicos para evitar que las llamas se extiendan hacia pastizales y zonas habitadas por familias campesinas; allí se ha logrado un 80% de control, aunque 20 hectáreas de cobertura natural ya resultaron afectadas. Las operaciones incluyen labores terrestres con carrotanques y descargas aéreas con helicópteros, mientras los bomberos municipales han solicitado un plan de vuelo para reforzar las acciones desde el aire.
«Seguimos trabajando junto con los organismos de respuesta y las alcaldías municipales en el control de los incendios forestales que tenemos aún activos en el departamento», afirmó el gobernador Jorge Emilio Rey, quien lidera la coordinación de las emergencias.
Jorge Emilio Rey, gobernador de Cundinamarca
Contexto nacional y amenaza del fenómeno de El Niño
La emergencia por incendios se suma a la atención del terremoto de magnitud 7,4 registrado en Chocó y el Eje Cafetero, lo que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades. El Ideam advierte que las condiciones secas continuarán en amplias zonas del centro y sur de la región Andina y el norte del Caribe, con vientos de 36 a 54 km/h en el centro y oriente del Caribe y La Guajira, lo que dificulta aún más el control de las llamas. A esto se suma que el fenómeno de El Niño tiene un 90% de probabilidad de persistir hasta el primer trimestre de 2027, con una posible intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2025, según las proyecciones del instituto.
En el vecino departamento del Tolima, la situación es igualmente crítica: más de 10.000 hectáreas han sido quemadas, y en el municipio de San Luis se reportan cerca de 5.000 hectáreas destruidas y 10 viviendas dañadas. Los municipios más afectados incluyen San Luis, Ortega, Guamo, Honda, Chaparral, Valle de San Juan, Piedras, Alvarado, Coyaima, Venadillo, Anzoátegui, Coello, Rovira y San Antonio. Para enfrentar esta emergencia, se han desplegado dos aviones de la Policía, un helicóptero Black Hawk, una aeronave del Ejército y apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, mientras en Cundinamarca los esfuerzos se mantienen enfocados en evitar que los remanentes térmicos en Caparrapí y las llamas en La Vega se salgan de control.










