Tras ocho meses de absoluta incomunicación, los tres ingenieros colombianos detenidos en Arabia Saudita lograron realizar una primera llamada telefónica de cinco minutos con sus familias, confirmando que siguen con vida en una prisión de Abha, al sur del país. Héctor Eduardo Romero, su hijo Luis Eduardo Romero y un socio, cuya identidad no ha sido revelada, fueron detenidos en enero de 2026 sin que hasta ahora se conozcan los cargos en su contra. La ONG Alqst for Human Rights ha documentado el caso como desaparición forzada, y el subdirector de la organización, Joshua Cooper, considera que la exposición pública puede influir en su liberación.
La llamada, que duró apenas cinco minutos, fue posible gracias a la gestión de Daniel Romero, hijo de Héctor y hermano de Luis, quien encabeza desde Colombia la búsqueda de ayuda para lograr el regreso de los detenidos. Durante la conversación, Luis mantuvo un tono informativo y contenido, relatando las duras condiciones en las que se encuentran: comparten un cuarto relativamente pequeño con trece personas, entre ellas reclusos filipinos y un sirio. «Ahorita nosotros estamos en un cuarto compartido, es un cuarto relativamente pequeño. Estamos 13 personas, filipinos y un sirio», dijo Luis, según relató Daniel a medios colombianos. Solo al final del contacto, cuando preguntó en inglés si el tiempo había terminado, la llamada tomó un tono más íntimo: «Ya me tengo que ir, entonces, lo amo muchísimo y qué bueno escucharlo. Muchísimos saludes ahí a todos y los quiero muchísimo», expresó antes de que se cortara la comunicación.
Ocho meses de incertidumbre
Los ingenieros viajaron a Medio Oriente en abril de 2025 para supervisar la instalación de antenas satelitales de uso comercial en Yemen. Durante su regreso, el aeropuerto de Saná fue bombardeado por Israel, por lo que les recomendaron desplazarse a Adén, al sur de Yemen. Allí, fuerzas de seguridad sauditas tomaron control del lugar y los trasladaron a Arabia Saudita sin que se conozca el motivo hasta ahora. Una vez detenidos, permanecieron en celdas separadas hasta el 9 de abril, cuando los trasladaron a un cuarto más grande donde estuvieron juntos los tres. El 22 de abril fueron presentados ante un juez, y el 26 de julio los pasaron a su celda actual, compartida con otros reclusos. «Estuvimos en celdas separadas, supuestamente, en investigación hasta el 9 de abril; luego, nos pasaron a un cuarto más grande los tres juntos. El 22 de abril nos llevaron hasta adonde un juez y el 26 de julio nos pasaron a este cuarto», explicó Luis durante la llamada. Según las autoridades sauditas, si no se formalizan acusaciones, podrían ser liberados en aproximadamente nueve meses, aunque los familiares y la ONG exigen una resolución inmediata.
Gestiones desde Colombia y llamado internacional
Daniel Romero lidera desde Colombia las gestiones para lograr la liberación de su padre, su hermano y el socio. La embajada colombiana ya se reunió con el director de la prisión de Abha, y los detenidos cuentan con un abogado asignado al caso, aunque aún no lo conocen personalmente. Las autoridades sauditas ahora permitirán llamadas internacionales cada dos semanas, un derecho que les fue negado durante meses. «Esta es una llamada apenas de cinco minutos que debieron habernos dejado hacerla en febrero, supuestamente», dijo Luis, evidenciando la demora en el acceso a comunicación. Cooper, de Alqst for Human Rights, instó a la comunidad internacional a presionar para acelerar el proceso: «Ahora que es de dominio público, yo solo aliento a cualquiera en Colombia y en otros posibles lugares del mundo a tomar interés en el caso y a intentar usar cualquier oportunidad que tengan para alentar a las autoridades colombianas a hacer lo que puedan y asegurarse de su liberación lo más pronto posible».
«No tengo nada de tiempo, de verdad no tengo nada de tiempo»
Luis Romero, detenido
La incertidumbre persiste mientras los tres colombianos continúan privados de su libertad sin cargos conocidos. La familia mantiene la esperanza de que la presión diplomática y la solidaridad internacional logren traerlos de vuelta pronto. Daniel Romero, al final de la llamada, les respondió con firmeza: «Ya pronto los traemos».










