“A mí también me tomó por sorpresa. Yo, en principio, iba a otra asignación del Gobierno, en especial financiera”. Con estas palabras, Julián Buitrago, el nuevo director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), se refirió a su designación, en entrevista previa a su posesión que se concretará este martes 18 de agosto en Bogotá. Buitrago asume el cargo en medio de una fuerte polémica por su perfil, centrado en el sector financiero y la administración pública regional, y no en la planeación nacional, y en un momento crítico para el país: la atención del terremoto del pasado 10 de agosto que afectó gravemente a Pereira y Cartago.
El nuevo director del DNP, que reemplazará al académico Carlos Eduardo Sepúlveda cuyo nombramiento no prosperó, no dudó en responder a las críticas sobre su trayectoria, que algunos consideran insuficiente para el cargo. “Mucha gente dice que no tengo experiencia, pero desde el año 1999 estaba sentado en el banco más grande del país manejando deuda pública”, afirmó categórico, destacando su paso por la Secretaría de Planeación de Pereira y su labor en el sector financiero, donde aseguró que “hicimos una labor ardua junto al Ministerio de Hacienda sacando ese esquema que permitió que el mercado de capitales colombiano evolucionara”. Con más de 15 años de trayectoria en el sector financiero, Buitrago insistió en que “conozco perfectamente todas las cuentas nacionales”. Pese a la sorpresa inicial, dejó claro que asume el reto sin reservas: “Yo estaría donde él me necesitara”, en alusión al presidente Abelardo de la Espriella, quien le encomendó la dirección del DNP.
Reconstrucción: un costo mayor al esperado
Pero el principal desafío que Buitrago deberá sortear desde su primer día en el cargo es la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto del 10 de agosto. Aunque el Gobierno había hecho una estimación inicial de 10 billones de pesos para atender la emergencia en Pereira, el nuevo director del DNP advirtió que “el daño puede ser mucho más costoso de lo que se prevé inicialmente”, una cifra que habría sorprendido al mismo Ejecutivo pues se pensaba que ese monto cubriría la totalidad de la tragedia. “Estamos en el peor de los escenarios porque tenemos muy poco espacio fiscal”, sentenció Buitrago, evidenciando la limitada capacidad de maniobra del Estado para enfrentar la catástrofe.
Buitrago explicó que, antes de definir los montos y la distribución de los recursos, es necesario realizar, desde la misma región, un inventario detallado de todas las afectaciones. “Lo que requiere el país es que desde las regiones se proyecten esas inversiones puntuales que se deben hacer y que es preciso que por Planeación Nacional se destinen esos recursos”, señaló. En ese sentido, advirtió que en Cartago, donde el sismo no dejó víctimas mortales, se encontraron daños estructurales de gran consideración, lo que obliga a una revisión exhaustiva. Ante el limitado margen fiscal, el Gobierno analiza alternativas como alivios tributarios, subsidios de arriendo y ayudas para el pago de servicios públicos, con el fin de mitigar el impacto en la población afectada.










