La noche del lunes 17 de agosto, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ofreció una alocución nacional desde Barranquilla en la que presentó las cifras oficiales de víctimas del terremoto que sacudió al país. Sin embargo, los números entregados por el mandatario no coinciden con los reportados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, lo que generó una ola de críticas en redes sociales y encendió las alertas sobre la falta de unificación de datos oficiales.
En su intervención, que duró algo más de diecinueve minutos y fue transmitida por canales públicos y privados, el presidente reportó 289 fallecidos, 4.187 heridos, 143 desaparecidos y más de 120.328 familias afectadas en 450 municipios de 15 departamentos. Añadió que “un tercio de Colombia” resultó damnificado y que “el gobierno no los abandonará”. No obstante, el boletín número 13 de Medicina Legal, con corte a la 1:00 p.m. del mismo lunes, registraba 304 cuerpos recibidos, 300 identificados y 293 entregados, entre los cuales se contaban 22 menores de edad. En cuanto a desaparecidos, el reporte número cuatro de la entidad forense elevaba la cifra a 348 personas, de las cuales 194 habían aparecido con vida y 88 fueron halladas sin vida.
Discrepancias regionales y posibles causas
El presidente desglosó las víctimas por regiones: en el Valle del Cauca habló de 163 fallecidos, 2.672 heridos y 80 desaparecidos, mientras que en Risaralda indicó 104 muertos, 565 heridos y 61 desaparecidos. Estas cifras, similares a las difundidas el domingo 16 de agosto, fueron pronunciadas apenas una hora después de que Medicina Legal actualizara su balance, lo que sugiere que la alocución fue pregrabada antes de conocer el último reporte forense. Según fuentes oficiales, el presidente citó cifras de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), mientras que Medicina Legal empleaba sus propios conteos, evidenciando una posible falta de coordinación interinstitucional.
El periodista Ronny Suárez Celemín, quien previamente había denunciado la suspensión del tablero en tiempo real de la Ungrd —medida que el Sindicato de Comunicadores de Colombia (Síncope) calificó de censura—, fue tajante al respecto: “No es un tema menor. Se necesita con urgencia unificar las cifras oficiales”. La controversia se suma a las críticas por la falta de un conteo único y transparente en medio de una emergencia que, según el propio presidente, exige mantener los equipos de búsqueda y rescate en el terreno mientras exista una posibilidad de encontrar con vida a un compatriota.
“He dado la orden desde el primer minuto posterior al devastador evento de que, mientras exista una posibilidad de encontrar con vida a un solo compatriota, los equipos de búsqueda y rescate sigan en el terreno”.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
La disparidad de cifras no solo generó dudas sobre la veracidad de los datos presidenciales, sino que también puso en evidencia una preocupante falta de articulación entre las entidades del Estado en un momento crítico. Mientras la Ungrd y la Presidencia manejaban un consolidado, Medicina Legal, como autoridad forense, reportaba números diferentes, lo que afecta la confianza ciudadana y la capacidad de respuesta oficial. El presidente, en su alocución, incluyó un minuto de silencio en homenaje a los fallecidos y reiteró el compromiso del gobierno con la reconstrucción de las ciudades afectadas, pero las preguntas sobre la precisión de las estadísticas oficiales siguen sin respuesta.










