La devastación causada por los incendios forestales que azotaron el departamento del Tolima durante el mes de agosto de 2024 ha dejado un saldo preliminar de 11.775 hectáreas afectadas, según el balance oficial del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo. Sin embargo, esta cifra podría incrementarse de manera considerable, ya que las autoridades locales de municipios como San Luis y Ortega reportan mediciones propias que duplican los números oficiales, sumando más de 17.000 hectáreas entre ambos territorios, una tragedia ambiental que amenaza con agravar la crisis en ecosistemas, cultivos y la actividad ganadera de la región.
La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, ha liderado la respuesta a la emergencia, agradeciendo el trabajo articulado con los cuerpos de bomberos de diversas partes del país y las entidades de socorro. «Agradezco inmensamente el trabajo articulado y debo decirle a los comandantes de las diferentes entidades y especialidades que me sentí totalmente respaldada por cada uno de ustedes y de sus hombres», declaró la mandataria, quien además destacó que se han enviado toneladas de ayudas en comida, mercados, equipos y herramientas para atender las emergencias presentadas en los diferentes municipios. El Gobierno departamental espera la llegada del ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, la próxima semana, para presentar un inventario detallado de los daños y solicitar un apoyo nacional que responda a la magnitud real de la catástrofe.
Las cifras que claman por ayuda
El contraste entre las cifras oficiales y las reportadas por los alcaldes evidencia la gravedad de la situación. Mientras que el balance departamental atribuye a Ortega 3.185 hectáreas quemadas, su alcalde, Diego Matiz, asegura que la afectación supera las 9.500 hectáreas. En San Luis, la brecha es similar: el reporte oficial habla de 2.967 hectáreas, pero el mandatario local, Ricardo Acosta, sostiene que la cifra real sobrepasa las 7.500 hectáreas, una medición realizada con el apoyo de bomberos de otras regiones. «No podemos minimizar esta situación y necesitamos que los datos estén completos para que el Gobierno nacional nos pueda ayudar en la magnitud real que significó esta tragedia ambiental para nuestro departamento», afirmó Acosta.
La crisis no solo ha arrasado con bosques nativos y pastos, sino que ha puesto al borde del colapso a la ganadería local. En Ortega, donde se concentran 35.000 cabezas de ganado, la falta de alimento es crítica. «Lamentablemente no tienen nada que comer estos animales, nutrición animal, no hay pastos, no hay fincas y no hay agua. Necesitamos miles de toneladas de silo, de heno, de sal y de melaza para poder realmente llegar al sector ganadero», alertó el alcalde Diego Matiz, pintando un panorama desolador para una de las principales actividades económicas del municipio.
«Lamentablemente no tienen nada que comer estos animales, nutrición animal, no hay pastos, no hay fincas y no hay agua. Necesitamos miles de toneladas de silo, de heno, de sal y de melaza para poder realmente llegar al sector ganadero»
Diego Matiz, alcalde de Ortega
De acuerdo con el reporte de las autoridades, al momento del balance se registraban 10 incendios activos distribuidos en nueve municipios. Además de San Luis y Ortega, los fuegos han afectado a Rovira, con 1.814 hectáreas; Honda, con 1.080; Coello, con 600; y de manera preliminar, Valle de San Juan reporta más de 1.200 hectáreas. Otras localidades como Alvarado, Armero Guayabal, Suárez y Carmen de Apicalá también presentan focos activos. Ante la magnitud del desastre, la gobernadora Matiz insistió en la necesidad de un trabajo conjunto: «Gracias a quienes también aportaron toda su experiencia para superar este tipo de situaciones», dijo, mientras los municipios afectados esperan que la visita del ministro Dangond se traduzca en soluciones concretas para enfrentar una tragedia ambiental que aún no termina de medirse en toda su dimensión.










