Sobreviviente de terremoto en Cali participó 8 horas en rescate voluntario

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El argentino Roque Segre, residente en Cali desde hace más de una década, vivió una experiencia que calificó como «el fin del mundo» al sobrevivir al terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes 10 de agosto. Tras sentir cómo la tierra se movió durante más de un minuto y medio, este hombre de 63 años, oriundo de Bahía Blanca, no dudó en sumarse a las labores de rescate voluntario durante ocho horas en un edificio colapsado de la ciudad, junto a su hijo Tomás de 12 años, amigos y otros vecinos.

El sismo, que provocó derrumbes en varias ciudades colombianas, tomó por sorpresa a Segre y su familia en su vivienda ubicada en una zona alta de Cali. Afortunadamente, la casa no sufrió daños estructurales de consideración, lo que permitió que él y los suyos se refugiaran en el patio. «Uno no siente nada, solo busca que todos estén a salvo», declaró Segre, visiblemente conmovido, al recordar los instantes de pánico. La magnitud del evento lo dejó perplejo, pues comentó que «en la vida se movió nada en Bahía y que me sorprenda algo como esto… fue una locura realmente».

Ocho horas de entrega voluntaria en medio del caos

Sin dudarlo, Segre, junto a su hijo, amigos y otros vecinos, se presentó en el lugar del derrumbe donde un edificio había colapsado. «Fuimos a colaborar con mi hijo a un edificio que se cayó y con unos amigos también, a mover escombros, a hacer lo que se pudiera hacer y nos quedamos hasta las seis de la tarde. Ocho horas», relató el argentino. La escena en la zona del derrumbe era de una movilización masiva: cerca de 500 personas se organizaron en cadenas humanas para retirar escombros y distribuir suministros, siguiendo estrictamente las instrucciones de los bomberos y equipos de rescate, quienes coordinaban cada movimiento. «Yo, como persona mayor, mujeres, jóvenes y adolescentes, además de todas las personas que quisieron sumarse, estábamos en una cadena», explicó Segre. La operación se detenía momentáneamente cada vez que los perros de búsqueda de la Cruz Roja debían ingresar al área para husmear entre los restos.

«Después cada uno de los bomberos o de los hombres de rescate fueron los que indicaron las operaciones a seguir por las personas voluntarias que estábamos arriba removiendo escombros»

Roque Segre, sobreviviente y voluntario

«Realmente, una catástrofe», sentenció Segre, quien no dudó en poner su experiencia al servicio de los demás en uno de los días más críticos que ha vivido Colombia. La respuesta ciudadana, espontánea y organizada, fue un reflejo de la solidaridad en medio de la tragedia, donde voluntarios de todas las edades, incluyendo un padre y su hijo de 12 años, trabajaron sin descanso durante horas bajo la coordinación de los cuerpos de emergencia, demostrando que incluso ante el fin del mundo, la humanidad se mantiene firme.

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