Tres integrantes de la Policía Nacional fueron secuestrados el mediodía del lunes 17 de agosto de 2026 en la vía que conecta a Cúcuta con Ocaña, en el sector conocido como La Curva, jurisdicción del municipio de Bucarasica, Norte de Santander. Las víctimas, identificadas como el mayor Fredy Alexis Russi González, la patrullera Erika Tatiana Monroy y el patrullero Edison Yesid Medina Traslaviña, pertenecían al Grupo Investigativo Contra el Terrorismo (Grate) de la Dijín. Según reportes de inteligencia militar, el secuestro fue perpetrado por el ELN, descartando la participación de las disidencias de las Farc, pese a que el vehículo en el que se movilizaban los uniformados —un Chevrolet Spark rojo— fue hallado con grafitis alusivos a esa guerrilla.
Los hechos ocurrieron aproximadamente a las 12:30 p.m., cuando los agentes, que vestían de civil y se encontraban en labores de investigación sobre grupos armados ilegales, fueron interceptados por hombres armados que se movilizaban en dos camionetas. Los agresores realizaron disparos de advertencia, obligaron a los policías a descender de su automóvil y los trasladaron en una de las camionetas con rumbo desconocido. Las autoridades consideran que el secuestro sería una retaliación por la ofensiva lanzada por la fuerza pública contra el ELN en la región del Catatumbo, en particular el bombardeo del 10 de agosto de 2026 contra posiciones del frente Juan Fernando Porras Martínez, que dejó dos presuntos insurgentes muertos y tres civiles heridos, según la Defensoría del Pueblo.
Reacción del Gobierno y ofrecimiento de recompensa
El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, reaccionó de manera inmediata al secuestro y ordenó un despliegue total del Estado para dar con el paradero de los uniformados. En un mensaje difundido desde la Casa de Nariño, el mandatario afirmó: “A nuestros policías y soldados se les respeta. Quienes se atrevan a atentar contra ellos sentirán todo el peso de la ley”. Por su parte, el ministro de Defensa Nacional, Jorge Eduardo Mora, aseguró que el Gobierno no cejará en la búsqueda y envió un mensaje contundente: “No descansaremos hasta encontrarlos. Que les quede absolutamente claro: el Estado no se intimida, no se arrodilla y no retrocede”. La Gobernación de Norte de Santander ofreció una recompensa de hasta 20 millones de pesos por información que permita ubicar a los secuestrados.
“Este hecho sería una retaliación por los golpes contra los grupos armados en el Catatumbo”
Comunicado oficial del Ministerio de Defensa
La inteligencia militar atribuye el secuestro a la estructura Camilo Torres del ELN, bajo el mando de alias Firulais y su jefe “Zorrito”. Las autoridades analizan un video que captó el momento del secuestro y han desplegado unidades especializadas de inteligencia y análisis forense. Aunque en el vehículo abandonado aparecieron grafitis alusivos a las Farc-EP, los investigadores consideran que se trata de una maniobra de distracción, ya que en la zona operan tanto el frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN como el frente 33 de las disidencias de las Farc, sin que ninguna organización haya reivindicado el hecho hasta el momento.
El Ministerio de Defensa Nacional calificó el secuestro como una violación grave del Derecho Internacional Humanitario y reiteró el llamado a la liberación inmediata de los tres uniformados. Mientras tanto, en la región del Catatumbo se mantiene una tensa calma, con operativos de búsqueda que involucran a la Policía y las Fuerzas Militares, en medio de la expectativa por el paradero del mayor Fredy Alexis Russi González, la patrullera Erika Tatiana Monroy y el patrullero Edison Yesid Medina Traslaviña.










