En un hecho que ha generado una ola de rechazo en todo el país, tres uniformados de la Policía Nacional fueron secuestrados el mediodía del lunes 17 de agosto de 2026 en el sector de La Curva, jurisdicción de Bucarasica, Norte de Santander. Los agentes, identificados como el mayor Fredy Alexis Russi González, el patrullero Edison Yesid Medina Traslaviña y la patrullera Erika Tatiana Monroy Hurtado, todos integrantes del Grupo Investigativo Contra el Terrorismo (Grate) adscrito a la Dijín, fueron interceptados cuando se desplazaban de civil en un automóvil Chevrolet Spark rojo por la vía que conecta Cúcuta con Ocaña. Dos camionetas con hombres armados con fusiles los obligaron a detenerse tras un disparo de advertencia, para luego someterlos y llevarlos por la fuerza hacia el interior del corregimiento, según el reporte oficial. Las autoridades han señalado como presunto responsable al Ejército de Liberación Nacional (ELN), en un posible acto de retaliación por la reciente ofensiva militar en el Catatumbo.
El director de la Policía Nacional, mayor general Jesús Alejandro Barrera Peña, confirmó que con este nuevo plagio asciende a seis el número de uniformados retenidos ilegalmente en el país, con dos casos en el Cauca y uno en Nariño. «La Policía Nacional rechaza el secuestro de nuestros policías, soldados y toda acción que atente contra su libertad e integridad. Hoy tenemos seis de nuestros uniformados retenidos ilegalmente en el país, tres en el departamento de Norte de Santander, dos en el departamento del Cauca y uno en el departamento de Nariño», declaró el alto oficial, quien también envió un mensaje contundente a los criminales. «Secuestrados ayer en el departamento de Norte de Santander cuando adelantaban labores propias de su servicio para garantizar las condiciones de seguridad de los habitantes de este sector del país. Nuestra prioridad es encontrarlos y llevar ante la justicia a los autores de este despreciable acto criminal», añadió.
Ofensiva de búsqueda y postura del Gobierno
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se pronunció de manera categórica sobre el secuestro y ordenó un despliegue inmediato de todas las capacidades de la Fuerza Pública para dar con el paradero de los agentes. «He ordenado desplegar todas las capacidades de la Fuerza Pública para encontrarlos, traerlos de regreso sanos y salvos y capturar a los responsables de este acto criminal. A nuestros policías y soldados se les respeta. Quienes se atrevan a atentar contra ellos sentirán todo el peso de la ley», afirmó el mandatario. En esa misma línea, el mayor general Barrera enfatizó que la libertad de los uniformados «no se negocia, se defiende y se recupera», mientras la institución ha activado un plan de búsqueda con unidades especializadas en inteligencia y reconstrucción de la ruta de escape. Un video captado por una cámara de seguridad de la zona, que muestra el momento exacto de la interceptación, se ha convertido en una pieza clave para las investigaciones.
«Colombia no abandona a sus policías y soldados. La libertad de quienes protegen al país no se negocia, se defiende y se recupera».
Mayor General Jesús Alejandro Barrera Peña, Director de la Policía Nacional
El contexto del secuestro apunta a una retaliación directa del ELN contra una reciente ofensiva de la fuerza pública en el Catatumbo. La noche del 10 de agosto, la Fuerza Aérea Colombiana realizó un bombardeo contra posiciones de esa guerrilla que dejó dos presuntos insurgentes muertos. Inteligencia militar señaló que el Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN, que opera en la zona junto al frente 33 de las disidencias de las Farc, sería el responsable del plagio, mientras que los grafitis con la inscripción “Farc-EP” encontrados en el vehículo abandonado serían una maniobra de distracción. El automóvil, que presentaba impactos de bala, el vidrio trasero roto y pintura en aerosol azul con esa sigla, fue hallado en el lugar del secuestro.
Ante la gravedad de los hechos, la Gobernación de Norte de Santander ofreció una recompensa de hasta 20 millones de pesos para quien suministre información que permita ubicar a los secuestrados. Mientras tanto, la Policía Nacional mantiene un acompañamiento psicosocial a las familias de las víctimas, entre las que se encuentran Mary Luz Russi González, madre del mayor Russi; Jessica Paola Urrego, esposa del patrullero Medina; y Gloria Hurtado y Carlos Iván Monroy, padres de la patrullera Monroy. La ciudadanía puede aportar cualquier dato relevante a través de los canales oficiales de la institución, en medio de la angustia de los familiares que esperan el regreso sano y salvo de los tres agentes.










