Acereras piden actualizar norma sísmica y reforzar controles tras terremoto

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Tras el devastador sismo del 10 de agosto de 2026, que dejó un saldo de 319 fallecidos, 4.469 heridos y 260 desaparecidos, el sector siderúrgico colombiano alzó la voz para exigir una actualización urgente de la norma antisísmica NSR-10. Diaco y la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi solicitaron al Gobierno Nacional que expida un decreto para adoptar la propuesta técnica AIS 100-24 y, al mismo tiempo, fortalecer los controles sobre las construcciones existentes y los materiales utilizados, como el acero, cuyo rol es determinante en la resistencia de las edificaciones.

El terremoto de magnitud 7,4, cuyo balance parcial fue difundido el 19 de agosto, evidenció la vulnerabilidad del país: 151.995 viviendas resultaron averiadas y 30.803 fueron destruidas; además, 5.809 edificios presentaron daños y 302 colapsaron por completo. Detrás de estas cifras hay una realidad estructural que preocupa a los expertos: el 52% de los edificios en Colombia fueron construidos antes de la entrada en vigor de la NSR-10, en 2010, lo que significa que no cumplen con los estándares sismorresistentes más recientes. A esto se suma que el 83% de la población reside en zonas de amenaza sísmica alta y que tres de cada cinco viviendas que salen al mercado son de origen informal, sin licencia de construcción ni supervisión técnica.

La urgencia de actualizar la norma y reforzar la supervisión

La propuesta AIS 100-24, elaborada por la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), representa la actualización técnica que necesita el país. Según explicó Diaco en un comunicado oficial, «el objetivo es que la estructura pueda deformarse de forma controlada, sin colapsar, y darle tiempo a la gente de salir con vida». La norma actual no exige que las edificaciones permanezcan intactas, sino que permitan una evacuación segura, y para eso la calidad del acero es fundamental. Las barras de refuerzo deben cumplir la norma técnica NTC 2289 de 2020, y las acerías realizan pruebas de tracción, doblado y composición química para verificar sus especificaciones de ductilidad, resistencia y fluencia.

«La gente ve el ladrillo y el concreto, pero lo que realmente sostiene un edificio cuando la tierra se mueve está adentro, y ahí el acero cumple un papel que muy pocos conocen».

Mauro de Castro, director de Diaco

La Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi también se pronunció mediante un documento en el que advierte que «la actividad sísmica hace parte de nuestra realidad; construir para esa realidad es una responsabilidad permanente». El gremio plantea que la actualización de los estándares y el cumplimiento de los existentes deben avanzar de manera paralela. No basta con expedir una nueva norma si no se refuerzan los controles sobre las obras, las licencias, el diseño estructural, la calidad de los materiales y la supervisión durante la construcción. Todo esto influye en el comportamiento de una edificación frente a un sismo, como quedó demostrado con la magnitud de los daños registrados tras el terremoto de agosto.

Con más de 364 personas rescatadas y una emergencia que aún no termina, el llamado del sector acerero resuena con fuerza: actualizar la NSR-10 mediante el decreto gubernamental que permita adoptar la AIS 100-24, y al mismo tiempo garantizar que las construcciones nuevas y existentes cumplan con los requisitos mínimos de seguridad. Solo así, sostienen, se podrá reducir el riesgo para los colombianos que viven en zonas de amenaza sísmica alta, donde la informalidad constructiva sigue siendo una amenaza silenciosa.

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