La empresaria y exparticipante de ‘La casa de los famosos Colombia’, Sandra Muñoz, reveló que enfrenta un litigio judicial por bienes inmuebles que su esposo, Diego, dejó registrados a nombre de una expareja de confianza. En una entrevista publicada el pasado 20 de agosto de 2024 con El Gordo Ariel en el programa ‘Alerta al Chisme’, Muñoz detalló el conflicto que surgió tras la muerte de su pareja, asesinado el 28 de diciembre de 2024 durante un atraco en la Feria de Cali.
De acuerdo con las declaraciones de Muñoz, su esposo, con quien compartió cinco años de relación, decidió poner algunas propiedades a nombre de una expareja de hace entre 10 y 12 años por confianza y cariño. Sin embargo, tras su fallecimiento, esa persona se habría negado a devolver los inmuebles, desatando una disputa legal. “Estamos en un tema de unas demandas, porque hay una persona, una ex de él de hace 10 años, 12 años, que ellos se habían dejado, pero como era una persona de su completa confianza, de 25, 30, 40 años de conocer, jamás se imaginó que esta persona quería apoderarse de algo”, afirmó la empresaria.
Un legado en disputa y la pérdida irreparable
Muñoz aseguró que su motivación para emprender el pleito legal no es el valor económico de las propiedades, sino respetar la voluntad de su esposo y proteger “su legado de 20 años de trabajo en el mundo hotelero, en la ciudad de San Andrés”. En sus palabras, “para mí el dinero se consigue, el dinero va y viene. Para mí el dinero rompe relaciones, rompe amistades, rompe vínculos familiares”. La empresaria también expresó su confianza en que la verdad prevalecerá, independientemente del resultado judicial. “Arriba hay un Dios, sea que la ganemos o no la ganemos. Arriba hay un Dios que sabe quién está actuando con el corazón, que sabe a quién solamente le interesa el dinero”, señaló.
La noticia del asesinato de su esposo llegó a través de una llamada de la hija de Diego, quien le dijo: “Sandra, mataron a mi papá por robarlo”. Muñoz vinculó el conflicto patrimonial con el crimen, lamentando que “por robar una cadena, por robar un reloj, acaben con la vida de un ser humano”. La empresaria confesó que aún no ha superado la pérdida, describiéndola como “una pérdida grande, inmensa, que obviamente no he podido superar y no superaré, pero la vida sigue”. El caso, que volvió a ser tendencia el 20 de agosto, refleja las complejas secuelas de una tragedia que mezcla el dolor personal con las disputas materiales.










