Anla autoriza a Hidroituango a almacenar más agua para enfrentar El Niño

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La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) emitió una resolución el pasado 20 de agosto que modifica temporalmente las reglas de operación de Hidroituango, autorizando a Empresas Públicas de Medellín (EPM) a elevar el nivel del embalse de la cota 408 a la 420 para almacenar aproximadamente 390 millones de metros cúbicos adicionales de agua del río Cauca. La decisión, que estará vigente hasta el 31 de julio de 2027 o hasta que el Ideam declare el fin del fenómeno de El Niño, se anticipa a las proyecciones climáticas que indican un 69% de probabilidad de que este fenómeno alcance una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de 2026, con posibles efectos extendidos hasta el primer trimestre de 2027.

El gerente general de EPM, John Maya Salazar, explicó que la medida busca crear un «colchón» hídrico modificando la regla de operación que hasta ahora obligaba a que el caudal medido en la estación Olaya fuera exactamente el mismo que salía por el vertedero y por la generación de energía. Para ilustrar el cambio, Maya comparó el proceso con el funcionamiento de una poceta: si el agua que entra es mayor a la que sale, el nivel sube gradualmente, pero si ambas cantidades son iguales, el nivel se mantiene constante. Esta autorización permite precisamente que la represa descargue un volumen inferior al que recibe, acumulando así las reservas necesarias para enfrentar la temporada seca proyectada entre 2026 y 2027.

Reserva estratégica para el sistema energético nacional

El almacenamiento adicional, que equivale al consumo energético de Medellín durante aproximadamente quince días, resulta fundamental considerando que Hidroituango aporta el 11% de la energía del país. Alberto Mejía Reyes, gerente de Generación de Energía de EPM, destacó que un embalse más alto mejora la eficiencia operativa, ya que la mayor presión hidráulica permite generar la misma cantidad de electricidad con un menor volumen de agua. Esta eficiencia será crucial durante los meses críticos de enero a abril de 2027, cuando la represa deberá garantizar un caudal mínimo de salida de 198 metros cúbicos por segundo, mientras se espera que el Ideam confirme la evolución del fenómeno climático.

El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, confirmó a través de su cuenta en X que después de una evaluación técnica exhaustiva y múltiples estudios sobre el comportamiento del agua, la Anla autorizó temporalmente el ascenso del nivel del embalse. Sin embargo, Arjona advirtió que la operación estará sujeta a un riguroso seguimiento ambiental, hidráulico, geotécnico y operativo, y que se ajustará o suspenderá inmediatamente si se detectan afectaciones sobre captaciones de agua, calidad del recurso hídrico, ecosistemas, comunidades aledañas o si aparecen alertas geotécnicas. Esta supervisión constante busca equilibrar la necesidad energética con la protección ambiental en una región que históricamente ha presentado desafíos geológicos significativos.

«Aquí hay algo fundamental para poder llegar a esa cota 420. Hay una regla de operación que consiste en que el caudal que es medido en la estación Olaya es el mismo que sale por el vertedero y por la generación. Eso no nos da opción a que tengamos un gap para poder empezar a embalsar», explicó John Maya Salazar, gerente general de EPM, citado por El Colombiano.

John Maya Salazar, gerente general de EPM

Contexto de la decisión y retos pendientes

La represa fue diseñada originalmente para operar a 420 metros sobre el nivel del mar, pero hasta ahora solo había alcanzado la cota 408 debido a restricciones ambientales. La principal traba era la obligación de remover la cobertura vegetal de las zonas que quedarían bajo el agua al elevar el nivel del embalse, un proceso que EPM aseguraba tener previsto culminar entre octubre y noviembre de este año. La empresa sostiene, basándose en estudios realizados durante más de diez años con respaldo internacional, que omitir esa remoción apenas afectaría en un 0,6% la calidad del agua, un argumento que finalmente convenció a las autoridades ambientales para flexibilizar la norma.

La autorización no elimina definitivamente las condiciones ambientales impuestas originalmente, pero despeja una de las trabas regulatorias más significativas que enfrentaba el proyecto. Durante la última temporada seca, Hidroituango evitó que Colombia regresara al racionamiento energético, lo que demuestra su importancia estratégica para el sistema eléctrico nacional. Ahora, con la posibilidad de acumular estas reservas adicionales, la central se prepara para enfrentar un fenómeno de El Niño que, según las proyecciones del Ideam, podría ser particularmente severo durante el último trimestre de 2026 y el primer trimestre de 2027, un periodo en el que históricamente se han registrado las mayores reducciones de caudal en el río Cauca.

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