Un informe conjunto de Save the Children Colombia, la Mesa Multiactor de Prevención del Reclutamiento en Entornos Digitales y la Universidad del Rosario reveló que la captación digital de menores por parte de grupos armados en el país se ha consolidado como el primer eslabón del reclutamiento, antes incluso del contacto físico. El documento, presentado el 23 de julio en Bogotá, expone un proceso que comienza con la exposición a contenidos que legitiman la violencia en redes sociales y culmina con invitaciones presenciales, evadiendo así los registros oficiales que solo contabilizan el reclutamiento consumado.
Según Felipe Cortés, director de Incidencia de Derechos de la Niñez de Save the Children Colombia, la principal motivación para realizar esta investigación fue el incremento en el número de niños, niñas y adolescentes reclutados, que alcanzó más de seiscientos en 2025. «Las escuelas están siendo utilizadas para reclutar, poniéndonos entre los cinco países con mayor uso de escuelas para reclutamiento en el mundo», declaró Cortés. El estudio, que incluyó ejercicios participativos con 60 jóvenes de Tumaco, Buenaventura y Arauca entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, identificó tres fases en la captación digital: exposición, interacción y activación. En la primera, los menores son bombardeados con contenido que normaliza y glamoriza la violencia; luego, a través de «likes» y comentarios, los reclutadores identifican a los jóvenes más receptivos; finalmente, los trasladan a canales privados donde realizan la invitación a un encuentro presencial.
Narrativas y códigos ocultos
Mathew Charles, profesor de la Escuela de Estudios Sociales, Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario y director de la Fundación Mi Historia, explicó que los grupos armados utilizan cinco narrativas principales: la normalización de la violencia, la promesa de dinero fácil, la exaltación de la masculinidad del «duro», la falsa hermandad y el sacrificio del futuro por un beneficio inmediato. Estos mensajes se camuflan con hashtags como #tumbados, #corridos, #real, #firmesconlosfirmes, #bandido, #platafacil o #facturando, y suelen combinarse con emojis como la cara de diablo (😈), la gorra (🧢), el dinero (💸) o las armas (🔫). «El mensaje puede ser sutil, no siempre directo. Muchas veces se transmite a través de fotos, símbolos o frases como ‘no vale la pena estudiar’, lo que resulta difícil de identificar y aún más de eliminar, ya que mucho de ese contenido no es ilegal», señaló Charles. Agregó que los grupos armados contratan jóvenes expertos en comunicación digital para diseñar mensajes efectivos que se viralizan fácilmente.
«El reclutamiento no ocurre en las redes sociales, siempre termina en el mundo físico, pero lo que sucede antes es un proceso digital que inicia con exposición al contenido, sigue con la interacción a través de likes o comentarios, y culmina con la invitación a un encuentro presencial»
Mathew Charles, profesor de la Universidad del Rosario
Propuesta de protocolo nacional
Como respuesta a este fenómeno, los investigadores presentaron el Protocolo de Respuesta Integral Nacional frente a la Captación Digital (PRINCAD), que busca estandarizar el lenguaje, clasificar el contenido y mejorar la coordinación entre el Estado, las plataformas tecnológicas y la sociedad civil. El protocolo incluye una matriz de riesgos por contenidos y territorios, y establece reglas para que el ICBF, la Policía Nacional, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo trabajen de manera articulada con Facebook, Instagram y TikTok. «El protocolo busca estandarizar el lenguaje, clasificar el contenido y mejorar la coordinación del Estado para enfrentar el fenómeno», explicó Mathew Charles. Entre las recomendaciones se destaca la necesidad de moderación humana, no solo automatizada, para identificar contenidos que rozan la legalidad pero son claramente riesgosos, y la implementación de alfabetización digital crítica y contranarrativas en lugar de prohibiciones absolutas.
Felipe Cortés fue enfático al afirmar que no se trata de prohibir el acceso de los menores a las plataformas digitales, sino de garantizar un uso supervisado y adecuado a la edad. «Nosotros no estamos diciendo que se prohíba el acceso a las plataformas. Es una forma de desarrollo y aprendizaje de los niños, pero esto tiene que hacerse de acuerdo con la edad y bajo el control y supervisión tanto de padres como del colegio y de los mismos niños», sostuvo. El informe también advierte que la captación digital normaliza la violencia y genera falsas promesas, lo que dificulta la detección temprana. Para reportar contenidos de riesgo, las autoridades habilitaron la línea 141 del ICBF y el CAI virtual de la Policía Nacional.










