El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, presentó este lunes 24 de agosto de 2026 el reporte situacional número 45, actualizado a las 6:30 de la mañana, con el nuevo balance oficial del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto. Desde la zona afectada en el departamento del Chocó, el mandatario informó que la cifra de fallecidos asciende a 329, mientras que los heridos suman 4.592 y los desaparecidos se contabilizan en 234. El epicentro del sismo se localizó en San José del Palmar, Chocó, y se ha convertido en uno de los terremotos más devastadores registrados en esa región y áreas aledañas.
El balance oficial detalla que las afectaciones abarcan 16 departamentos y 494 municipios, con un total de 15.924 familias damnificadas y 324.157 personas que sufrieron daños directos. En cuanto a la infraestructura habitacional, 31.519 viviendas fueron destruidas y otras 178.236 presentan averías de diversa consideración. Las autoridades continúan coordinando operaciones de asistencia humanitaria en una extensa zona del país, mientras los equipos de rescate y organismos de socorro mantienen su despliegue para atender a los damnificados y buscar a los desaparecidos.
Declaración del presidente desde la zona de emergencia
Durante su intervención, el presidente De la Espriella expresó la solidaridad del Gobierno con las víctimas y destacó la magnitud del esfuerzo institucional desplegado. En sus palabras:
«Reporte situacional, que es el número 45, actualizado a las 6:30 de la mañana de este 24 de agosto del 2026. Al momento, tenemos afectaciones en 16 departamentos, en 494 municipios. Nuestras oraciones y esfuerzos están con ellos».
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
Desde el mismo epicentro del desastre, el mandatario reafirmó el compromiso del Estado con la atención integral de la emergencia, que movilizó a organismos de socorro, Fuerzas Militares y equipos de rescate que siguen trabajando sin pausa. La búsqueda de desaparecidos continúa activa, al igual que las labores de apoyo a los damnificados, en lo que ya se perfila como una de las crisis humanitarias más complejas de la historia reciente del país.










