Asaltan a periodista tras comprar dólares en centro comercial de Chapinero, Bogotá

Compartir en redes sociales

El periodista económico Carlos Grosso fue víctima de un violento asalto a mano armada luego de comprar dólares en el centro comercial Avenida Chile, ubicado en la zona de Chapinero, al norte de Bogotá. El hecho ocurrió en la carrera 15 con calle 72, cerca de la librería Panamericana, cuando un hombre armado con revólver lo interceptó y lo amenazó en el abdomen para robarle la billetera, que contenía 350 dólares y una cantidad no especificada de pesos colombianos, así como un morral con su computador portátil y una cámara de video.

Grosso, quien se desempeña como reportero económico, relató que la transacción de divisas la realizó en el tercer piso del centro comercial Avenida Chile, y que minutos después, al salir del establecimiento, fue abordado por el delincuente. El periodista asegura que el único que conocía que llevaba los dólares en la billetera era el vendedor de la casa de cambio, un señor canoso con acento paisa. “El único que sabía que los dólares estaban en la billetera era el señor que me ha vendido eso en el tercer piso del centro comercial Avenida Chile. Nadie más sabía que yo tenía esos dólares ahí”, declaró Grosso en Alerta de RCN Radio.

El asaltante, descrito como un hombre de piel trigueña y estatura un poco menor que la de Grosso, huyó en una motocicleta. Durante el asalto, dos vigilantes de Panamericana fueron testigos del hecho, pero indicaron que no podían intervenir porque el delito ocurrió fuera de sus instalaciones. A pesar de que había transeúntes en el lugar, nadie intervino para auxiliar a la víctima.

Pérdidas y consecuencias del asalto

El periodista estimó que la pérdida total supera los cinco millones de pesos colombianos, considerando no solo el efectivo robado sino también el valor de los equipos sustraídos: su computador portátil, su cámara de video, una billetera y el morral. Además, perdió material audiovisual, documentos de trabajo y datos personales almacenados en el computador. “Lo más jartísimo son los papeles. ¿Usted sabe lo que cuesta sacar esos documentos, los duplicados? Primero, la tramitología y segundo, que valen una platica”, lamentó Grosso.

El periodista también señaló que el robo lo afecta directamente en su labor profesional, ya que debe cumplir con compromisos con sus clientes. “Me jodieron ahora para responderle a unos clientes que tengo. No sé qué voy a hacer… o volver a empezar a hacer esos trabajos. El cliente me deberá entender”, expresó.

Investigación y advertencia sobre el mercado de divisas

Grosso denunció el hecho ante la Secretaría de Seguridad de Bogotá y formalizó la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, con el objetivo de que se revisen las cámaras de seguridad de la zona para identificar al responsable. El periodista advierte sobre el riesgo de ser marcado al comprar divisas en efectivo en casas de cambio físicas, tras reportes de situaciones similares en otros sectores de Bogotá.

“Yo no puedo acusar a nadie porque no tengo certeza ni evidencias. Pero es muy raro, porque ya era tardecito, ese tercer piso estaba quedando solo. ¿Quién vio que yo guardé los dólares en la billetera? Pues la persona que me vende los dólares, un señor canoso con acento paisa”, afirmó Grosso, quien no pudo identificar el acento del asaltante.

“Si no lo entrego y corro, me disparan. Y si me disparan y me dan bien, pues digamos que me muero y me matan y chao. Pero si me dejan en silla de ruedas, si me dan un tiro mal dado y quedo vegetal…”

Carlos Grosso, periodista económico

El hecho pone en evidencia los riesgos que enfrentan los ciudadanos al realizar transacciones de divisas en establecimientos comerciales, especialmente cuando son objeto de seguimiento por parte de delincuentes que aprovechan la información obtenida en las casas de cambio. Las autoridades deberán determinar si existe responsabilidad de algún empleado del local o si se trató de un robo casual en una zona de alta afluencia de personas y comercios. Mientras tanto, Grosso deberá enfrentar la molestia de recuperar documentos y equipos, además de la pérdida económica y el impacto emocional de haber sido víctima de un delito violento.

Sigue leyendo