La tenista colombiana María Camila Osorio, actual número 58 del ranking WTA, fue eliminada en su debut del Abierto de Monterrey 2026, torneo de categoría WTA 500 que se disputa en el Estadio GNP Seguros sobre superficie dura. La jugadora cucuteña cayó en la ronda de 32 ante la estadounidense Ann Li, quinta preclasificada y ocupante del puesto 30 en la clasificación mundial, con parciales de 6-1 y 6-2 en poco más de una hora de partido.
El encuentro evidenció una marcada superioridad de Li, quien impuso su servicio desde el inicio y explotó las falencias de Osorio al saque. La colombiana cometió nueve dobles faltas y perdió su servicio en seis de los siete turnos en los que sirvió. Su efectividad con el segundo saque fue apenas del 18%, ganando solo cuatro de veintidós puntos. Por el contrario, Li registró cinco aces y ganó el 76% de los puntos con su primer servicio, a pesar de cometer cuatro dobles faltas.
Una racha irregular sobre cancha dura
Esta derrota se suma a una seguidilla de resultados negativos para Osorio en su preparación sobre superficie dura de cara al US Open 2026. Antes de Monterrey, la colombiana había caído en primera ronda del WTA 1000 de Cincinnati ante Taylor Townsend por 3-6, 6-3, 6-3. Previamente, había perdido frente a Ekaterina Alexandrova en Toronto (3-6, 6-7) y contra Anastasia Zakharova en el WTA 250 de Memphis (4-6, 3-6). En sus últimos cinco partidos, apenas registra una victoria: el triunfo ante Lucrezia Stefanini por 6-3, 6-3, también en Toronto.
Esta era la quinta participación de María Camila Osorio en el Abierto de Monterrey, torneo que históricamente no ha sido favorable para ella. Ann Li, en cambio, avanzó a octavos de final del WTA 500 y extendió a tres su racha de victorias consecutivas sobre la colombiana en el historial entre ambas, que ahora favorece a la estadounidense por cuatro triunfos en seis enfrentamientos.
A pesar del revés, Osorio ya tiene confirmada su presencia en el cuadro principal del US Open 2026, tanto en individuales como en dobles, donde buscará recomponer el rumbo después de esta irregular preparación en cancha dura.










