Willington Ortiz: formación infantil descuida definición de los delanteros en Colombia

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Willington Ortiz, una de las máximas leyendas del fútbol colombiano, encendió las alarmas sobre la baja productividad goleadora de los centrodelanteros de la selección Colombia, señalando que la raíz del problema se encuentra en la formación desde las categorías infantiles. En declaraciones recientes al programa “Agradable y Claro”, el histórico exjugador analizó las cifras de las últimas tres Eliminatorias mundialistas, que cubren los procesos para Rusia 2018, Catar 2022 y el Mundial de 2026, y reveló que los atacantes netos de área han marcado apenas 23 de los 69 goles totales del combinado nacional en ese periodo, un magro 33% que Ortiz considera un reflejo directo de una falencia estructural en el entrenamiento de base.

Para Ortiz, la explicación de esta sequía goleadora no se encuentra en la falta de talento, sino en un enfoque erróneo desde las primeras etapas del aprendizaje futbolístico. El exseleccionado aseguró que en las canchas de los pueblos y barrios del país, los jóvenes se inclinan de forma natural por el regate, pero no por la definición. “Nos cuesta tanto porque primero, cuando jugamos en los pueblos de nosotros, los jugadores no jugamos a chutar y a meter goles, sino a driblar. No aprendemos a patear al arco desde niños”, afirmó con contundencia, poniendo el dedo en la llaga sobre una práctica que considera se ha perpetuado en el tiempo.

Una técnica que no se perfecciona en el profesionalismo

El análisis de Ortiz va más allá de la infancia y apunta directamente a los procesos de formación en los clubes profesionales. El histórico futbolista sostiene que, una vez que los jugadores ingresan a las divisiones menores de un equipo, la falencia no se corrige y la técnica de definición queda relegada a un segundo plano. “Cuando empezamos formalmente a trabajar en un equipo determinado tampoco perfeccionamos esa parte y no le estamos poniendo cuidado a esa parte de la definición”, criticó, sugiriendo que los entrenadores no priorizan el trabajo específico de remate al arco. Esta carencia, según Ortiz, se vuelve evidente en los momentos cruciales del partido, donde la falta de lectura de la jugada y del arquero rival se convierte en un lastre irreparable. “Los delanteros ni siquiera miramos si nos sale o no el arquero, para determinar si le pegamos arriba o abajo o a un lado o al otro”, señaló, describiendo una ausencia de elementos técnicos fundamentales que deberían ser instintivos.

La crítica más punzante de Willington Ortiz llega al afirmar que esta habilidad, cuando finalmente se aprende, llega demasiado tarde en la carrera de un futbolista. “El delantero se demora mucho tiempo en aprender eso, por ahí a los 34 años, que ya casi que para qué. Específicamente estamos fallando en esa parte, no trabajamos en esa parte de definición”, lamentó. En el periodo analizado, que tomó como punto de partida 2015, después del mejor momento de Radamel Falcao García, los goleadores del equipo han sido numerosos pero con cuotas muy bajas. El registro incluye a Teófilo Gutiérrez con un gol, Carlos Bacca con dos, Radamel Falcao García con tres, Luis Fernando Muriel con dos, Duván Zapata con uno, Miguel Ángel Borja con cuatro, Roger Martínez con uno, Rafael Santos Borré con dos, Jhon Jáder Durán con dos, Jhon Córdoba con dos y el caso extraordinario de Luis Javier Suárez, quien anotó cuatro goles en un solo partido ante Venezuela.

«Nos cuesta tanto porque primero, cuando jugamos en los pueblos de nosotros, los jugadores no jugamos a chutar y a meter goles, sino a driblar. No aprendemos a patear al arco desde niños»

Willington Ortiz, exjugador de la selección Colombia

Las declaraciones de Willington Ortiz resuenan en un momento donde la falta de gol de los centrodelanteros ha sido una preocupación constante para analistas e históricos del fútbol colombiano, quienes durante años han señalado esta misma deficiencia. Para la leyenda de la selección, la solución no pasa por esperar a que un delantero de élite aparezca, sino por un cambio metodológico radical que priorice el arte de la definición desde la infancia, trabajando en el golpeo de balón y la lectura del arquero como una parte fundamental del proceso formativo. De lo contrario, advierte, la selección seguirá dependiendo de goles excepcionales o de jugadores que no son centrodelanteros puros para resolver los partidos.

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