Tras siete meses de incertidumbre y angustia, el comerciante Albeiro Angarita Peñaranda recuperó su libertad. La liberación se confirmó el lunes 24 de agosto, luego de que el hombre permaneciera en cautiverio desde enero de 2025, cuando fue plagiado en la vereda La Mutis, zona rural del municipio de Los Patios, en Norte de Santander. El caso, que mantuvo en vilo a familiares y a la comunidad, reabre la preocupación por la seguridad en el área metropolitana de Cúcuta.
Los hechos del secuestro ocurrieron en la finca donde residía Angarita Peñaranda, ubicada en la vereda La Mutis. Según el reporte de las autoridades, varios hombres armados llegaron al lugar, intimidaron a la víctima y se lo llevaron con rumbo desconocido. La liberación se produjo este lunes, aunque no se han revelado detalles sobre las circunstancias ni el lugar donde ocurrió. Se sabe que el comerciante ya regresó a su hogar, donde se reencontró con sus seres queridos.
De acuerdo con información extraoficial divulgada por Caracol Radio, Albeiro Angarita Peñaranda se encontraba cumpliendo una condena bajo medida de detención domiciliaria en el momento del plagio. Hasta ahora, las autoridades no se han pronunciado oficialmente sobre este dato ni sobre si esta condición pudo estar relacionada con el secuestro, un aspecto que se investiga.
Investigan al ELN y una posible red de apoyo
Las autoridades han señalado que existían indicios sólidos que apuntaban a una posible responsabilidad del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el secuestro. Sin embargo, hasta el momento no hay una confirmación oficial sobre los autores materiales o intelectuales del hecho. La investigación en curso busca determinar si hubo una red de apoyo que facilitó el cautiverio y si este caso está conectado con otros secuestros similares reportados en la misma vereda de La Mutis.
La comunidad de Los Patios ha sido testigo de un patrón recurrente en los últimos años. En la misma zona rural se han registrado otros casos de secuestro con un modus operandi idéntico: hombres armados que se movilizan en camionetas, llegan a las fincas y se llevan a las víctimas sin dejar rastro inmediato. Este antecedente ha generado una creciente sensación de vulnerabilidad entre los habitantes y comerciantes de la región.
Durante los siete meses que duró el cautiverio de Albeiro Angarita, sus familiares organizaron marchas y movilizaciones para exigir su liberación. Estas acciones de presión pública, sumadas al trabajo de las autoridades, mantuvieron el caso en la agenda regional. Ahora, con el regreso del comerciante a casa, las preguntas que persisten son sobre los responsables, las condiciones en las que estuvo recluido y el impacto que este hecho deja sobre la necesidad de reforzar la protección en las comunidades más expuestas a la acción de los grupos armados en el Área Metropolitana de Cúcuta.










