Fitch exige plan fiscal creíble con ajuste del 3% del PIB para devolver grado de inversión a Colombia

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La recuperación del grado de inversión para Colombia no será posible sin un plan fiscal creíble que incluya un ajuste equivalente al 3% del Producto Interno Bruto en un plazo de dos a cuatro años, según advirtió Richard Francis, director senior de Soberanos de Fitch Ratings. En declaraciones recientes al diario Portafolio, el analista de la calificadora dejó claro que la actual nota de Colombia, situada en BB con perspectiva estable, se mantiene en categoría especulativa, dos escalones por debajo del umbral de inversión, y que el déficit fiscal superior al 7% del PIB resulta insostenible si no se toman medidas concretas y verificables.

El primer paso que espera el mercado es la presentación del Presupuesto General de la Nación para 2027, que el Gobierno de Abelardo de la Espriella debería dar a conocer la próxima semana. Fitch Ratings exige que ese presupuesto esté plenamente financiado, sin el hueco fiscal que ha caracterizado a los dos últimos años, y que demuestre un compromiso real con la consolidación de las cuentas públicas. «Queremos ver el plan del Gobierno, si es creíble y cuánto es el ajuste y de qué periodo», afirmó Francis, quien subrayó que los anuncios no bastan: «Una cosa es anunciar un ajuste y otra cosa es implementarlo».

Ajuste fiscal y plazo para la recuperación

El ajuste del 3% del PIB que exige Fitch podría lograrse mediante recortes de gasto, una reforma tributaria o una combinación de ambos, pero el plan debe ser plurianual, cubriendo el periodo 2027-2030, y tener mecanismos de verificación. Según el directivo de la calificadora, el objetivo inmediato es estabilizar la deuda pública como porcentaje del PIB y luego comenzar a reducirla. Para ello, Colombia necesitaría un crecimiento económico cercano al 4%, un nivel que no se ha alcanzado de manera sostenida en los últimos años. Factores como una mejora en el clima de negocios, la inversión en el sector petrolero, la reactivación de proyectos de infraestructura 4G y 5G, e incluso un mejor desempeño de la economía venezolana, podrían contribuir a ese dinamismo.

El déficit fiscal actual, superior al 7% del PIB, podría agravarse hasta en un punto porcentual adicional debido al terremoto que afectó al país, aunque Fitch sugiere que el Gobierno podría reacomodar partidas dentro del presupuesto para atender la reconstrucción sin elevar el gasto total. «Al menos queremos ver un Presupuesto financiado sin este hueco», insistió Francis, refiriéndose a la necesidad de que el nuevo plan de gastos no dependa de ingresos inciertos o de nuevos endeudamientos no previstos.

«El déficit fiscal del 7% del PIB es alto y necesitamos ver un ajuste del 3% del PIB»

Richard Francis, director senior de Soberanos de Fitch Ratings

El camino de regreso al grado de inversión, que Colombia perdió en 2021, es largo. Fitch estima que, en promedio, los países tardan unos siete años en recuperar la calificación de BBB-, y el plazo mínimo posible para una mejora desde la nota actual sería de dos años, siempre que el plan fiscal resulte creíble y se implemente de manera efectiva. No obstante, el retorno pleno al grado de inversión probablemente no se concrete hasta el próximo gobierno, lo que añade presión a la administración de De la Espriella para sentar las bases de un ajuste sostenible. La inflexibilidad del presupuesto colombiano, con pensiones y transferencias que representan una parte importante del gasto, hace que un recorte puro por el lado del gasto sea muy difícil, por lo que una reforma tributaria sería bienvenida, aunque no es la única vía posible.

En respuesta a las dudas sobre la viabilidad del ajuste, Francis recordó que la credibilidad se construye con hechos, no con promesas. La calificadora espera ver una hoja de ruta detallada que incluya metas anuales, supuestos macroeconómicos realistas y un compromiso político transversal. Mientras tanto, Colombia permanece en la categoría especulativa, con un riesgo país que encarece el financiamiento externo y limita la inversión. La próxima semana, con la presentación del presupuesto de 2027, se abrirá una ventana de oportunidad para que el Gobierno demuestre que su voluntad de ajuste fiscal es más que un anuncio.

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